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ENTREVISTA A BRIAN WEISS: EL PODER DEL AMOR
(publicado en Más Allá, nº 163,
septiembre 2002, páginas 24-28).
©
Isabela Herranz
Gracias
a la labor de investigadores como Brian Weiss, en las
últimas décadas se ha producido un extraordinario
interés en la reencarnación y en la terapia
regresiva. En su primer libro Muchas vidas, muchos
maestros (1988), este psiquiatra americano abrió
una puerta inesperada al sorprendente reino de la regresión
a vidas pasadas, mientras que en A través del tiempo
(1992) mostraba cómo emplear técnicas rápidas
y seguras para sanar todo tipo de síntomas clínicos.
Más recientemente, extrayendo sabiduría de los
Maestros, guías espirituales que modelan nuestros destinos,
este autor best-seller nos ha ofrecido una valiosa obra -Sólo
el amor es real- donde revela que la fuerza esencial de
la vida en el universo y la energía sanadora suprema
es el AMOR.
Recientemente
ha regresado a España para impartir nuevos cursos sobre
cómo utilizar la energía del amor para cambiar
el mundo. Está convencido de que lo conseguiríamos
si todos los días realizáramos pequeños
actos de amabilidad y compasión hacia los demás.
“No hay un tiempo prefijado para ello. Lo realmente
importante es empezar a hacerlo”, nos dice mientras
hablamos distendidamente en el parque del Retiro en Madrid,
próximo al hotel donde se hospeda. Acaba de llegar
de Estados Unidos y está aún bajo los efectos
del jet-lag, sin embargo, la sensación de paz
interior que emana no tiene que ver con el viaje: la transmite
espontáneamente a su alrededor.
ISABELA
HERRANZ: Al parecer su vida profesional adoptó un nuevo
giro a raíz de trabajar con una paciente que bajo hipnosis
revivió supuestas vidas pasadas. ¿Podría
contarnos algo en relación con ese periodo entre “la
antigua forma de ver el mundo” y la “nueva”?
¿En qué medida afectó su vida?
BRIAN
WEISS: Sí, esta paciente tuvo un efecto muy profundo
en mi vida porque yo era un científico, había
escrito bastantes libros y ensayos y mi reputación
académica era notoria, estaba alcanzando incluso renombre
internacional en psicofarmacología. Pero cuando comencé
a trabajar con Catherine la visión que tenía
de la vida y la muerte cambiaron por completo. Entonces se
me habría podido definir como un agnóstico.
Creía en la ciencia, en la lógica, en los valores
del hemisferio cerebral derecho. Esto aconteció hace
23 años y desde entonces he tratado a 3.500 pacientes
más. Empecé a investigar en áreas como
la reencarnación y la conciencia humana sobre las que
nunca se me ocurrió que podría llegar a investigar.
En fin, cambió mi sistema de valores, me di cuenta
de lo que era importante y lo que no.
¿Y
ahora qué es lo más importante para usted?
La
forma en que me relaciono con los demás, los sentimientos
sobre mí mismo, la paz interior que experimento cuando
medito, la comprensión de un todo mayor. Ahora son
menos importantes para mí las cosas materiales que
poseo o lo que puedan pensar los demás. Ser una persona
espiritual, compasiva y amorosa con los demás y con
uno mismo... eso sí que importa. Es lo que nos llevamos
cuando pasamos al otro lado. Creo que hay un propósito
tras la creación y que no existimos como resultado
de una colisión caótica de moléculas.
Tampoco creo que el tiempo exista. Si todo es energía,
en términos de reencarnación no importa cuántas
vidas tenemos. Creo que estas vidas ocurren en realidad de
forma simultánea y que seguimos viviendo cuando nuestro
cuerpo muere, somos inmortales.
¿Se
ha sometido personalmente al proceso de regresión?
¿Cómo ha sido su experiencia? ¿Cuántas
veces la ha tenido?
Unas
ocho o nueve con diferentes colegas y mi esposa y sé
que puede ser algo muy emotivo y vívido. Alguna vez
me ha ocurrido en sueños. Recuerdo una experiencia
especialmente interesante durante una sesión de shiatsu.
Recordé haber sido una especie de sacerdote en tiempos
babilónicos, pero no tengo forma de comprobarlo. Ni
siquiera regresé con un nombre, pero estaba en un zigurat
y era una persona que no ayudaba a los demás, sino
que se aprovechaba de ellos para su ganancia personal. En
otra vida me vi como un sacerdote católico y sufrí
tortura y muerte durante la inquisición en Dublín.
Mi actitud era muy distinta a la anterior. Quizá fue
mi mente la que creó todo el escenario, pero mirando
a mi mente de forma objetiva fue algo muy diferente a como
suelo soñar despierto, por ejemplo. Eran recuerdos
cargados con mucha emoción, tenían una cualidad
diferente. ¿Cómo voy a probar algo así
en laboratorio? Hay zonas del cerebro que se activan durante
estas experiencias según comprobó el neurólogo
Penfield, pero creo que hace falta investigar mucho más
todavía. En Occidente todo queremos explicarlo científicamente
pero también debemos ser pragmáticos y filósofos.
La esencia de la ciencia es mantener una visión abierta
y encuentro que la mayoría de los científicos
no la tienen.
Además
de estas experiencias de regresión, ¿ha probado
algunas drogas enteógenas con ánimo de explorar
la conciencia?
Buena
pregunta... La verdad es que nunca me atreví a pesar
de haber estado investigando con ácido lisérgico
mucho antes de trabajar con técnicas de regresión.
Trabajaba con ratas para observar qué efectos producía
en sus cerebros. Su posible influencia en la genética
me disuadió. No sé si me he perdido algo, pero
nunca he probado drogas alucinógenas, ni siquiera cuando
estuve en Brasil. En cambio, sí he probado técnicas
muy efectivas como el Hemi-Sync. De todas formas
para vaciar la mente practico diariamente un sistema de
meditación elaborado por mí con diferentes técnicas.
Me funciona mejor por la mañana, antes de comenzar
la jornada, y suelo alcanzar niveles muy profundos de relajación.
¿Continúa
haciendo regresiones en la actualidad?
Nunca
he dejado de investigar y sigo siendo muy crítico.
No sería científico aceptar las cosas sin evaluarlas
cuidadosamente. Sin embargo, ahora soy más intuitivo.
Sigo atendiendo pacientes y fundamentalmente hago regresiones,
pero sobre todo estudio la conciencia. Por ejemplo, ¿cómo
puede alguien saber lo que está ocurriendo en un momento
determinado a seis mil kilómetros de distancia? ¿Cómo
establecen los médiums contacto con los espíritus
de difuntos? Estudio todo esto. No digo que todo sea religión
o espiritualidad, sino algo científico. Se trata de
energías y habilidades que tenemos para las que todavía
carecemos de explicaciones científicas, pero las tendremos
muy pronto.
¿Se
está refiriendo a investigación parapsicológica?
A
este tipo de investigación hoy la denominamos así,
pero dentro de pocos años poseerá carácter
de ciencia. Se trata de la energía de la mente. Cuando
hacemos un electrocardiograma o en electroencefalograma, por
ejemplo, lo que estamos testando es mera energía coronaria
o cerebral. La conciencia se encuentra situada a lo largo
de todo el espectro. Ahora hay científicos muy serios
que estudian todos estos fenómenos. Aunque todavía
los situamos en el reino de la parapsicología están
deslizándose en el terreno de la ciencia tradicional.
En
relación con dicha “energía”, ¿ha
tenido alguna experiencia que pudiera calificar de paranormal?
Bueno,
no sé hasta qué punto. Hay muchas personas que
afirman ver auras y colores. Hace unos años asistí
a una pequeña reunión en Estados Unidos con
el Dalai Lama. A su alrededor y alrededor de los otros lamas
que le acompañaban vi un halo de luz dorada. Se me
ocurrió decirlo y con gran sentido del humor todos
se echaron a reír diciendo que sí, que tenían
esa luz a su alrededor. Estuvo muy bien. También hice
unos experimentos en la universidad con unos sanadores chinos
para comprobar si la energía de sus manos afectaba
a unos cultivos de bacterias y a personas. Funcionó.
Creo que estamos empezando a comprender en qué consiste
todo este mundo de las energías, el poder del amor,
la compasión, etcétera.
¿Cuál
cree que ha sido la contribución más importante
de la terapia regresiva al campo de la psicología?
Los
pacientes se benefician profundamente y en consecuencia sufren
menos y gastan mucho menos porque el tiempo de tratamiento
se reduce muchísimo. Aunque sólo sea por lo
bien y rápidamente que funciona merece la pena ponerla
en práctica y estudiarla a fondo. Es terapéutico
cuando la persona sigue el proceso y lo vive con emoción,
no sirve que un psíquico o un médium les diga
lo que fueron en vidas pasadas. Personalmente trabajo en dos
niveles. Uno es la validación de los recuerdos, es
decir, los detalles históricos, nombres, etcétera.
Hay casos de personas que hablan cinco idiomas que no han
aprendido en esta vida. El otro nivel es el terapéutico:
los pacientes se curan al margen de sus creencias en la reencarnación.
Desaparecen los síntomas físicos que padecían,
al igual que las fobias, sienten una profunda paz y relajación.
Esto es muy notable al margen de nuestra capacidad para explicarlo
de forma científica. La fenomenología está
clara: la gente se cura rápidamente. A veces es suficiente
con un par de sesiones, mientras que antes hacían falta
un par de años o más de psicoterapia para obtener
resultados. Suele haber recuerdos reprimidos con una gran
carga emocional y con la técnica de la regresión
afloran casi inmediatamente. Es muy potente.
Algunos
investigadores piensan que las historias que emergen durante
las regresiones relativas a supuestas vidas pasadas son mera
fantasía elaborada por nuestra mente inconsciente para
satisfacer al investigador. ¿De qué argumentos
dispone para refutar esto? ¿En cuántos casos
de los investigados por usted ha podido verificar datos sobre
vidas pasadas?
Nuestra
mente es sorprendente y apenas empleamos sus poderes creativos,
pero al margen de esto cada vez nos encontramos con más
casos que parecen confirmar y validar la existencia de la
reencarnación. Van más allá de las explicaciones.
Recuerdo, por ejemplo, el caso de una mujer inglesa que recordó
una vida pasada en Irlanda. Nació en los años
treinta y murió en los cincuenta a raíz del
parto de su quinto hijo. Los cinco niños todavía
vivían y confirmaron todos los recuerdos de la infancia
de su madre, tal y como ella los había recuperado durante
la regresión. No se trata evidentemente del inconsciente
colectivo ni nada similar. Ya contamos con cientos de casos.
Cuando preguntas las personas recuerdan perfectamente que
sus recuerdos son de una vida anterior. Sin duda, todo esto
es muy difícil de demostrar en laboratorio. Como ahora
viajo mucho lo que hago es entrenar en esta terapia a unos
doscientos profesionales al año en todo el mundo. Cuantos
más la practiquen más datos tendremos para una
evaluación científica. Se trata de dar credibilidad
a esta terapia. Aunque a veces no es fácil discernir
lo que es real de lo que no lo es, lo importante en definitiva
es que el paciente se cure de verdad. Es increíble
que muchas personas con síntomas físicos o incluso
con tumores que han sido confirmados por resonancias magnéticas
o tomografías cuando se someten a una técnica
de regresión se curan. Se trata de cambios fisiológicos
palpables. Es una prueba clara de la conexión entre
cuerpo y mente.
Algunos
de sus libros se venden con un disco compacto con instrucciones
precisas para aprender a relajarse y seguir una técnica
de regresión en casa. Parece que muchos de sus lectores
y pacientes han superado así el insomnio, la ansiedad,
fobias diversas, problemas de peso, etcétera. ¿Son
realmente efectivos estos discos?
Sí
que lo son. Con esa intención los preparé. Pueden
adquirirse en inglés, portugués y español.
Son muy seguros, no hay mensajes subliminales ni nada parecido.
He comprobado que cuando mis pacientes los emplean luego les
resulta mucho más rápido y sencillo el trabajo
en mi consulta. Asimismo recibo numerosos informes de personas
que han tenido experiencias espirituales tan intensas con
ellos que han cambiado su filosofía vital.
¿Podría
resumir los mensajes más importantes que ha recibido
de los Maestros? ¿Cómo los obtuvo? ¿Mediante
canalización tal vez?
Creo
que todos tenemos contacto con la conciencia o el yo superior,
da igual el nombre que utilicemos para definirlo. Pero cuando
escuchamos los mensajes se observa que todos giran en torno
al amor, la compasión, la ayuda a los demás,
etcétera. Eso es precisamente lo que están descubriendo
los científicos. A veces cuando leo a Albert Einstein
o a otros científicos cuánticos me doy cuenta
de que su trabajo es profundamente místico. Es siempre
el mismo mensaje: hay mucho más en la vida que no vemos.
Somos energía, compasión, amor y tenemos que
actuar en consecuencia. Ese es el mensaje. Creo que podemos
debatir cuanto haga falta sobre si la reencarnación
es real o no, pero en última instancia lo que cuenta
es comprender que nuestra verdadera naturaleza es espiritual.
Tenemos que sanarnos individualmente y en grupos.
En
su libro Lazos de amor muestra que cada uno de nosotros
tiene un alma gemela a la que ha amado en reencarnaciones
pasadas y con la que espera reunirse en esta vida. ¿Es
esto aplicable a todo el mundo? ¿Es posible encontrarnos
con nuestras almas gemelas sin pasar por el proceso de la
regresión?
Todos
tenemos más de un alma gemela. Puede ser un amigo,
un padre, un amigo íntimo... Se trata de personas con
las que hemos compartido una o más vidas pasadas y
las reconocemos inmediatamente por su mirada, el toque de
sus manos, la sensación de familiaridad. Están
muy próximos a nosotros, nos ayudamos mutuamente y
aprendemos juntos las lecciones de la vida. No hace falta
una regresión para encontrarlas. Muchísimas
personas que han leído mi libro me escriben contándome
cómo conocieron a sus almas gemelas. A veces tienen
sueños antes de encontrarlas. No hace falta hacer ningún
esfuerzo, nos las trae la vida.
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