|
VIAJES EXTRACORPÓREOS
(publicado en Año Cero, nº 87, septiembre
2002, páginas 72-75).
©
Isabela Herranz
¿Qué
sucede durante las experiencias extracorpóreas? ¿Se
viaja por el mundo físico normal? ¿Tal vez por
uno creado por el pensamiento? ¿Utilizamos nuestros
ojos físicos o es nuestra imaginación la que
crea la experiencia? Cada vez son más las personas
que están encontrado respuesta a estos interrogantes:
son proyectores que han aprendido a "desdoblarse"
conscientemente.
"Llevo
tres meses practicando las técnicas para salir del
cuerpo que aprendí en un curso. Al principio me costaba
mucho estarme quieta (sentía picores o incomodidad),
pero desde el primer día me fascinó notar una
gran variedad de sensaciones corporales totalmente nuevas.
Las experiencias que he tenido han sido preliminares, pero
muy interesantes. En una de ellas, sentí como mi doble
etérico se separaba del físico al menos medio
metro a la vez que escuchaba un ruido muy fuerte, como de
una centrifugadora. En otra experiencia, sólo se proyectó
mi conciencia: veía perfectamente y estuve 'paseando'
por una ciudad en la que aparecí de repente, era como
si yo estuviese en persona... Al volver a mi cuerpo fui plenamente
consciente de todo lo ocurrido ya que en ningún momento
había estado dormida. Sigo practicando las técnicas
aprendidas y tengo la convicción de que con disciplina
y voluntad podré dominar esta práctica tan fascinante
y enriquecedora".
El anterior
testimonio de Marta Sierra, doctora en ciencias físicas,
no difiere en esencia del de muchas otras personas entrevistadas
para la elaboración de este reportaje. Algunas de ellas
se sorprendieron de forma repentina y espontánea fuera
de sus cuerpos siendo niños o adolescentes, como la
arquitecta Fabiana Cerato que tuvo serias dificultades
para explicar a su familia las experiencias espontáneas
que tenía de niña. Estas personas desean seguir
explorando conscientemente esa "realidad extracorpórea"
y aseguran que a la misma puede accederse con relativa facilidad.
De hecho, algunas de ellas han tenido su primera experiencia
tras tan sólo un mes de práctica y hay otras
que lo han conseguido incluso antes, como Miguel Cirera,
analista-programador de ordenadores: "El primer día
que me hablaron de la salida fuera del cuerpo decidí
probar y al primer intento salí inmediatamente".
Esto no significa, sin embargo, que Cirera pueda acceder continuamente:
"No lo consigo siempre a pesar de acostarme con esa
idea todas las noches; va por temporadas. Hay meses en que
no tengo ninguna y otras épocas una o dos por semana.
La técnica que más uso es la proyección
por estimulación de la pineal. Centró la atención
y las energías en esa zona y desde ahí activo
todo mi campo energético".
Otras personas
han recurrido a técnicas de sonido (Hemi-Sync),
como las empleadas en el Instituto Monroe (Virginia,
USA), que permiten proyectarse rápidamente, sin entrenamiento.
Carol Sabick Quinn lleva diez años trabajando
con dichas técnicas y actualmente es instructora residencial
en España de los cursos del mencionado Instituto. Nos
cuenta que para proyectarse al principio empleaba la tecnología
Hemi-Sync, pero luego le bastaba con sentirse fuertemente
motivada: "Todo empezó a fluir de otra manera
en un curso para aprender a ayudar a personas fallecidas que
se han quedado enganchadas en la energía de la tierra
(por no saber que han muerto, tener miedo a un juicio final,
etcétera). Como había algo 'importante' que
llevar a cabo, es decir, ayudar, ya no me preocupaba salir
del cuerpo o no, simplemente me concentraba en conectar con
estas personas y entonces salía con facilidad. Posteriormente,
trabajando en la sanación a distancia me daba cuenta
de que muchas veces estaba con la persona e incluso a veces
me veían".
Con ánimo
de investigar en su conciencia y aprovechando su gran facilidad
para "volar", Teresa Losada, auxiliar de
vuelo, también siguió los cursos oficiales impartidos
en el Instituto Monroe cuando no era posible hacerlos
en España, y gracias a las tecnologías de la
neurociencia se sorprendió viviendo en "otra realidad"
casi de continuo: "Al tratarse de cursos intensivos
de una semana las experiencias se producían continuamente...
parecía que estaba más tiempo fuera del cuerpo
que en él... me sentía literalmente flotando
en una dimensión energética menos densa".
Tras sus primeras experiencias inducidas, Losada optó
por aprender a proyectarse conscientemente y para ello ha
seguido los cursos impartidos por el Instituto Internacional
de Proyecciología y Concienciología, donde
se enseñan técnicas de proyección sin
la ayuda de aparatos. Su fundador, Waldo Vieira, lleva
proyectándose desde los 9 años (ver Año
Cero, nº 112) y ha dedicado buena parte de su vida
a la investigación de las manifestaciones multidimensionales
de la conciencia y a fomentar el control consciente de las
experiencias extracorpóreas (EEC) como vía para
una mayor plenitud existencial. "Actualmente sólo
me proyecto cuando es preciso hacer 'asistencias directas',
no necesito hacerlo para estar en contacto con los guías
o amparadores cósmicos", contesta cuando le
preguntamos durante su última visita a Madrid si se
proyecta con mucha regularidad. A nuestra pregunta sobre cómo
se puede acelerar este proceso para expandir la conciencia
responde sin pestañear: "Practicando intensivamente
y haciendo reciclajes continuos a diario... Nosotros no hacemos
ninguna catequesis. Sólo enseñamos técnicas
que funcionan y que son accesibles a cualquier persona que
se sienta motivada y desee aprenderlas... No todas las técnicas
sirven para todo el mundo, cada uno debe elegir aquellas con
las que se siente más a gusto. La proyección
se efectúa así con plena confianza".
Sin duda,
resulta muy tentador probar alguna de estas técnicas
a ver qué ocurre y no esperar a que la experiencia
suceda espontáneamente mientras caminamos o trabajamos
tranquilamente en el jardín. En los anales del Instituto
de Investigación Psicofísica de Oxford,
actualmente dirigido por Celia Green, una de las más
prestigiosas investigadoras en el campo de los sueños
y todas sus variantes, hay registrados numerosos casos de
personas que tuvieron una EEC en situaciones muy diversas,
desde conducir vehículos hasta cantar ante un auditorio
pasando por extraer un diente. En casos así el cuerpo
del sujeto puede seguir funcionando de forma aparentemente
normal mientras parece estar observándose desde fuera.
Un viaje alucinantemente lúcido
Al margen
de las mencionadas circunstancias que podrían considerarse
de actividad "cotidiana", lo más habitual
es que la experiencia se produzca en otras en que el cuerpo
ha sufrido algún traumatismo grave: agotamiento extremo,
accidente o enfermedad, pero también cuando está
intoxicado con marihuana, una de las drogas que más
fácilmente inducen la experiencia, según confirmó
la investigación del investigador americano Charles
T. Tart en 1971. En la encuesta que efectuó con
150 consumidores de esta planta descubrió que el 44%
había tenido desdoblamientos. El consumo de la misma,
sin embargo, no garantiza la experiencia y aún teniéndola
lo más frecuente es que sea breve y difícil
de controlar.
Los proyectores
conscientes como Waldo Vieira aseguran que "el control
es la clave para una experiencia fructífera y este
se pierde cuando se utilizan substancias que alteran le mente".
Eso le ocurrió al pintor José Adillo una
mañana tras una clase de kárate: "Apenas
había desayunado y al llegar a casa me puse a dibujar
tras fumar un cigarro de marihuana. Hice un alto momentáneo
y de pronto me vi desde atrás y desde arriba. Al principio
sentí más sorpresa que susto, incluso se me
ocurrió que podría visitar a mi prima que vivía
enfrente, o salir a curiosear en el exterior. No tenía
conciencia de haberme muerto ni nada parecido, pero regresé
rápidamente a mi cuerpo porque lo novedoso de la experiencia
me asustó. El regreso fue instantáneo, sin sobresaltos,
igual que la salida. He tenido muchos sueños lúcidos,
pero nunca más he vuelto a desdoblarme".
La psicóloga
y parapsicóloga inglesa Susan Blackmore también
tuvo una EEC bajo los efectos de la marihuana, pero en su
caso fue tan intensa que le sirvió de punto de partida
para una investigación sobre el fenómeno que
culminaría en su libro Beyond the Body (1982).
A pesar del tiempo transcurrido Blackmore recuerda bien muchos
detalles de su experiencia según nos contó en
Londres hace unos meses: "Desde el techo podía
ver aparentemente el cuarto, todos los muebles y a mis amigos.
Luego vi un cordón plateado desde el cuello de mi cuerpo
allá abajo hasta el ombligo de mi doble arriba. Salí
del cuarto atravesando las paredes y observé claramente
el color rojo de los tejados y la hilera de chimeneas antes
de volar a lugares más alejados como París,
Nueva York y Sudamérica. Lo que resultó muy
interesante fue comprobar al día siguiente que los
tejados eran grises y no rojos; tampoco había chimeneas".
Al principio
del "viaje" su cuerpo duplicado le pareció
bastante sólido, pero luego empezó a alargarse
y a encogerse al estilo de Alicia en el país de
las maravillas. Estas transformaciones y la confirmación
de que la realidad circundante no era como la había
visto le hicieron concluir que todo había sido producto
de su imaginación a pesar de haberle parecido una experiencia
completamente real. ¿Sería efecto de la droga
que había consumido? Es improbable, ya que estas sensaciones
y otras igualmente raras o más son habituales también
en proyectores conscientes (ver recuadro general). El testimonio
de la citada Marta Sierra es buena prueba de ello: "He
tenido dos tipos de desdoblamientos... En uno de ellos me
siento de forma muy parecida a como soy en el cuerpo físico,
es decir, 'tengo' brazos, piernas, cabeza, pero estoy flotando
y no peso nada. Además oigo ruidos fuertes y extraños
que no tienen que ver con la realidad exterior (habitación,
etc...) donde estoy. El otro tipo de desdoblamiento que conozco
es radicalmente diferente: tengo conciencia pura con visión,
pero sin ningún cuerpo sutil que les acompañe.
No hay sentido cinestésico ni sensaciones corporales
de ningún tipo, ni siquiera audición (aunque
curiosamente mi audición permanece con el cuerpo físico
ya que puedo escuchar mi respiración y no se oyen sonidos
extraños). La visión es totalmente realista,
pero no puedo oír nada de lo que me rodea y tampoco
siento el calor del sol ni el viento que corre: puedo ver
el viento moviéndose en las ramas de los árboles,
en el pelo y ropa de la gente pero no puedo sentirlo".
Precisamente
estos dos tipos de desdoblamiento han sido clasificados por
Celia Green: en las EEC parasomáticas el
sujeto parece estar situado en un cuerpo duplicado más
o menos parecido a su cuerpo físico, mientras que en
las asomáticas el sujeto y su nuevo punto de
vista no parece estar asociado a un cuerpo, es decir, siente
que es una conciencia incorpórea.
Si durante
la experiencia tenemos la impresión de que abandonamos
el cuerpo físico y observamos el mundo desde fuera,
resulta natural asumir que, al menos temporalmente, tenemos
un doble que puede ver, oír (aunque no siempre, según
nos contaba Marta Sierra), pensar y desplazarse. ¿Es
ello indicativo de la existencia independiente del alma según
afirman los defensores de la doctrina de la proyección
astral? Esta doctrina no es la única que apoya la teoría
de que algo abandona el cuerpo, pero no vamos
a exponerla aquí ahora dado que ha sido ampliamente
divulgada por teósofos y diversas corrientes esotéricas.
En su lugar revisaremos brevemente la teoría psicológica
según la cual la EEC es una experiencia metacórica
en la que el ego niega la muerte inevitable del cuerpo físico
mediante la manifestación del Yo al Yo. Aunque dicha
teoría considera a la EEC más como un proceso
psicológico que como una indicación de que el
alma, el yo astral o lo que sea se separa verdaderamente del
cuerpo, no significa que no valore esta experiencia tan notable,
todo lo contrario. Gran número de psicólogos
sostiene que las EEC proceden del estado mental denominado
"sueño lúcido" (ver Año
Cero, nº ), mientras que otros opinan que es una
variante del mismo. Sin embargo, las cosas no terminan ahí.
Una experiencia metacórica
El psicólogo
Stephen LaBerge, de la universidad de Stanford, ha
señalado que aproximadamente en un 1% de los sueños
lúcidos, muchas personas tienen la sensación
de encontrarse fuera del cuerpo. Esta información se
corresponde con los datos obtenidos por el antropólogo
norteamericano Dean Sheils a finales de los años
setenta en más de 67 culturas alrededor del mundo:
en un 80% de las mismas el sueño era considerado como
la vía más importante de experiencias extracorpóreas.
A pesar
de estos datos, hay que tener en cuenta que la forma más
típica de sueño lúcido es ciertamente
distinta de la experiencia extracorpórea más
típica. La EEC normalmente comienza de forma que parece
una continuación del entorno del sujeto, pero luego
prosigue con viajes espectaculares o un regreso al pasado.
El sueño lúcido, en cambio, ofrece una imitación
convincente de la realidad física pero no de un lugar
especialmente familiar al soñador y tampoco suele incluir
"viajes" a lugares distantes si bien la sensación
de volar es frecuente.
Entre los
investigadores que no aceptan la teoría del sueño
lúcido o que se trata de una posible variante destaca
Susan Blackmore. Para justificar su opinión se apoya
en los resultados obtenidos en diversos experimentos en laboratorio
(ver recuadro) realizados con ciertos sujetos especialmente
dotados para proyectarse a voluntad como Robert Monroe,
Keith Harary o Ingo Swann: los indicadores
fisiológicos como el pulso cardiaco, los movimientos
oculares y las ondas cerebrales reflejaban durante sus proyecciones
que no se encontraban totalmente dormidos.
Es posible
que la EEC no sea un sueño, pero si no es así,
¿qué es entonces? ¿Tal vez una "alucinación"?
¿Una experiencia metacórica, según
denominó Celia Green a las experiencias en las que
el perceptor reemplaza el entorno perceptivo normal por otro
alucinatorio que suele ser una réplica convincente
del mundo de la percepción normal?
Si efectivamente
se trata de una alucinación no cabe duda de que posee
un carácter "muy especial". Para empezar
es muy estable ya que uno de sus rasgos fijos
es su impresión de realismo y autenticidad. Esa impresión,
no obstante, es ilusoria según nos aclara Hilary
Evans, investigador de los estados alternados de conciencia:
"Por real que parezca el cuerpo, el cordón
y el entorno siempre pueden ser imaginados y ello no constituye
una prueba de que tengamos un segundo cuerpo y mucho menos
de que vivamos una experiencia sobrenatural".
Susan Blackmore
ha intentado relacionar la EEC con una disrupción de
los procesos cognitivos normales que son responsables de mantener
nuestra imagen corporal, es decir, la imagen mental que tenemos
de nuestros cuerpos y de cómo nos situamos en el entorno
inmediato: "Si por algún motivo se produce
una disrupción repentina de la información sensorial
entrante, la mente tiene dificultad para mantener la imagen
corporal que tenemos de nosotros mismos y entonces puede producirse
una EEC". Su teoría, sin embargo, no describe
adecuadamente cómo y por qué algunas personas
pueden tener EEC conscientes.
Sin duda
queda mucho por investigar en un campo aún bastante
inexplorado por los científicos, pero así y
todo disponemos de algunos datos "muy intrigantes"
como los obtenidos por Charles T. Tart en los experimentos
con hipnosis efectuados a finales de los setenta. Al parecer
todos los participantes tuvieron EEC vívidas que parecían
experiencias reales con desplazamientos a lugares que conocían,
pero ninguno acertó a ver los objetos colocados en
una mesa de laboratorio a pesar de haber hecho "viajes"
al cuarto donde estaban encerrados con llave. En vista de
estos resultados, Tart concluyó que bajo los efectos
de la hipnosis la mente de la persona vive la EEC como si
realmente estuviera fuera de su cuerpo cuando en realidad
está alucinando, es decir, lo que ve es una ilusión.
Esta explicación es rechazada por los que consideran
que la experiencia posee un carácter "sobrenatural"
dado que con frecuencia la información obtenida por
los proyectores sobre el espacio exterior es correcta. Antes
de sacar conclusiones veamos qué opina Hilary Evans:
"Mientras que la información facilitada por
las personas que han tenido la experiencia es con frecuencia
correcta no siempre es así; a veces es demostrablemente
incorrecta. Esto sugiere que la EEC, igual que la hipnosis
o el trance mediúmnico es un estado alternado de conciencia
en el que el acceso a información aparentemente obtenida
de forma paranormal se combina con una tendencia a mezclar
la información verdadera con la falsa de forma indiscriminada".
Dada la
gran complejidad de la experiencia no sorprende que Tart haya
tardado tanto tiempo en tener algunas ideas claras: "Tras
décadas de reflexión sobre los resultados de
mi propia investigación y la de otros sobre la naturaleza
de la conciencia y los estados alternados, creo que en algunas
EEC la mente puede, al menos parcialmente, situarse realmente
en otro lugar que no es el cuerpo físico. En el extremo
opuesto, como ocurrió con los sujetos hipnóticos
cuya experiencia fue perfectamente real para ellos pero su
percepción del cuarto de pruebas fue ilusoria, creo
que una EEC puede ser una simulación. Eso no nos impide
obtener a veces información de forma extrasensorial
de tal modo que la simulación del lugar de la EEC sea
exacta y verídica".
Lo que Tart
quiere decir con todo esto es que, durante la EEC, la percepción
que tenemos de nuestros cuerpos es en realidad una simulación
compleja, una realidad virtual biopsicológica
que sirve para asegurarnos la supervivencia, pero seguramente
también algo más: "Aquellos que han
tenido una experiencia al borde de la muerte o una extracorpórea
saben que la mente o el alma es algo más que nuestro
cuerpo físico. La identificación psicológica
automática de nuestro cuerpo físico con la simulación
construida por el yo ecológico es muy útil como
instrumento de trabajo, pero no es la respuesta final",
concluye Tart.
Entretanto
se aclaran nuevos aspectos de esta rara experiencia, tal vez
lo mejor sea ponerse a la tarea de obtenerla a voluntad. En
este sentido, el IIPC, con sede en muchos países
del mundo, está llevando a cabo una gran tarea. No
sólo enseñan técnicas de proyección
consciente sino que están contribuyendo a una mayor
divulgación y comprensión de las EEC. Los coordinadores
del IIPC de Londres -Wagner Alegretti y su esposa
Nanci Trivellato- han puesto en marcha una encuesta
en Internet con un cuestionario de 110 preguntas que
cubre todos los aspectos posibles de la experiencia. Disponen
de resultados parciales de dicha encuesta a la que han respondido
ya cerca de 4.000 personas (consultar recuadro). Waldo Vieira
se siente muy satisfecho por este y otros logros, en especial
por la creación de la Academia Internacional de
Concienciología, que empezará a construirse
en breve en la localidad de Évoramonte, al sur de Lisboa:
"Pretendemos que se convierta en un centro de vivencias
multidimensionales, en un ambiente rural. Estará dotado
de laboratorios de investigación, biblioteca, salas
de estudios de la conciencia, etcétera. Será
como una puerta europea para nuestros trabajos. Por otra parte
estamos organizando nuestro 'Tercer Congreso Internacional'
en Nueva York para el año 2002. En el mismo presentaremos
oficialmente los resultados de las investigaciones más
recientes del IIPC y su celebración coincidirá
con la publicación en inglés de mi tratado Proyecciología".
Ensayo para la muerte
Muchos lectores
se preguntarán qué interés puede tener
entretenerse en estas experiencias de exploración fuera
del cuerpo y sobre todo si no serán peligrosas. Son
numerosos los escritos esotéricos que recomiendan mucha
precaución en este tipo de prácticas por los
riesgos que puede correr el cuerpo inconsciente que queda
atrás, pero esto suena más a folclor supersticioso
que a verdad. Es indudable que si se emplean técnicas
de agotamiento físico extremo, inanición, sed,
o cualquiera de los métodos conocidos para inducir
el trance instantáneo, el peligro es tal que puede
llevar a la muerte. Sin embargo, no es preciso recurrir a
procedimientos tan extremos, ya que existen métodos
que no implican riesgos. Los proyectores conscientes a los
que hemos consultado no tienen dudas de que vale la pena intentarlo.
Ya sean promotores de centros especializados o alumnos de
los mismos, todos creen que se trata de una oportunidad única
de experimentar y explorar más allá de los límites
de los sentidos físicos, a la vez que se obtiene un
conocimiento muy profundo sobre nosotros mismos y una clarificación
del porqué de nuestra existencia.
La mayoría
de estas personas suele coincidir, por ejemplo, en que les
ayuda a perder el miedo a la muerte. A pesar de su escepticismo
respecto a la posibilidad de que del cuerpo se desprenda un
"doble etérico", Susan Blackmore también
comparte esta visión: "Si me hubiera muerto
en medio de mi EEC creo que no me hubiera importado lo más
mínimo. La experiencia eliminó mi miedo a la
muerte por completo".
Al preguntar
a la auxiliar de vuelo Mamen Mosteiro si estas experiencias
la han transformado y afectado en algún punto concreto
de su vida señala que "sobre todo en el concepto
que tenía de la muerte. El miedo que sentía
me hizo buscar la forma de acercarme más a ese estado...
meditación vipasana, cursos en el Instituto Monroe
de Virginia y las inmovilizaciones de los laboratorios del
CEAEC. Ahora sé que el cuerpo muere o se transforma
en sustancia energética, pero la conciencia continúa".
Algunos
testigos van incluso un poco más lejos al declarar
que no sólo han perdido el miedo a la muerte sino que
han experimentado la "inmortalidad". Antonio
Moraga, instructor de Reiki y de proyecciones conscientes,
es uno de ellos: "Estas experiencias me han clarificado
ciertos patrones de conducta... me han permitido resolver
muchas cuestiones como las relativas a quién soy y
de dónde vengo... me han ayudado definitivamente a
resolver el miedo a la muerte y me han hecho experimentar
la inmortalidad aquí y ahora".
Teniendo
en cuenta que al menos sobre este punto hay "consenso",
tal vez deberíamos considerar a las EEC como una especie
de "ensayo de la muerte". Sin embargo, según
apuntaba Tart, la magnitud de la experiencia hace pensar que
sirve más bien de "ensayo para mejorar la vida".
La abogada Cristina Arakaki lo tiene muy claro: "Con
las proyecciones lúcidas tuve oportunidad de cambiar
mis valores y objetivos de vida por saber que soy mucho más
que mi cuerpo físico. Con el trabajo de las energías
concienciales tengo más seguridad, tranquilidad y confianza
en mis acciones". A Amparo Arteaga León,
autónoma, le han hecho "entender que existen
otras realidades". A la cirujana dentista Andrea
Albuquerque le han vuelto "más universalista...
comprendo mejor el mundo y me siento más alerta".
A Miguel Cirera le han permitido "agilizar
mi evolución a la vez que transmitir el conocimiento
adquirido... Han cambiado mucho mi vida pues he conseguido
entender muchas más cosas del proceso evolutivo".
En esto
último parecen coincidir casi todos los testigos. Elegimos
la opinión de la psicóloga Paloma Cabadas
como ejemplo significativo de algo que acontece a prácticamente
todos los proyectores conscientes, es decir, aquellos que
suelen repetir su experiencia de forma consciente con regularidad
y, por tanto, están bastante familiarizados con ella:
"Los cambios han sido notables, mayor auto-conocimiento,
definición y significado en mi vida. Poder comprender
y comprobar los procesos de la evolución, tener la
certeza de la inmortalidad, saber que la evolución
es esfuerzo y asistencia a los demás".
Por mucho
que las vivencias extracorpóreas de estas personas
tengan el componente de la simulación, según
señalara Tart, lo que no pueden simular es su "sentir":
todas ellas sienten que están en un proceso evolutivo
muy profundo que no pueden frenar. En este sentido, el psicólogo
transpersonal Chris Bache, que acaba de publicar su
segundo libro -Dark Night, Early Dawn: Steps to a Deep
Ecology of Mind- nos comenta que "las experiencias
fuera del cuerpo son especialmente beneficiosas para el desarrollo
espiritual individual. Las de santa Teresa de Jesús,
por ejemplo, fueron muy dolorosas pero le ayudaron en un proceso
de purificación. Gracias a ellas se desprende del alma
algo negativo y nos ayudan a elevarnos".
Kenneth
Ring, investigador de las experiencias cercanas a la muerte,
nos contaba en Sausalito (California) que "estas experiencias
nos permiten acceder a una clase de conocimiento al que he
denominado 'visión de la mente' (mindsight). No se
trata de la visión tal y como la entendemos, sino de
una especie de omnisciencia que trasciende completamente lo
que el mero hecho de ver podría aportarnos. En dicha
visión no son los ojos los que ven, sino el yo interno
que de repente contempla el mundo y ve sin ojos. Bajo estas
condiciones, 'con las puertas de la percepción limpias',
las cosas se nos presentan tal y como son: infinitas".
Cuando le pregunto por qué cree que nos acontecen,
su respuesta no puede ser más alentadora: "Nos
ayudan a sobrevivir y en consecuencia a evolucionar",
expresa con una sonrisa.
|
Encuesta
del I.I.P.C. en Internet sobre la proyección
consciente
Total
de encuestados (desde 9-6-99 al 9-11-00): 3.950
48.19%
hombres
51.81% mujeres
Resultados preliminares:
Sensación
de caída: 58.17%
Rigidez física/Catalepsia proyectiva: 43.72%
Estado vibracional: 18.85%
Proyección asistencial: 14.96%
Proyección de diversión: 18.38%
Proyección de reencuentro con alguien conocido:
22.97%
Proyección precognitiva (anticipatoria): 19.06%
Vuelo extrafísico: 42.15%
Autobilocación: 18.39%
Mayor predisposición para la proyección
al acostarse: 22.43%
Utilizan técnica proyectiva: 31.29%
|
|
ANATOMÍA
DE LA EXPERIENCIA EXTRACORPÓREA
Características
básicas:
-Percepciones
y sonidos raros:
-
Al salir del cuerpo muchas personas sienten un "clic"
en la cabeza, un sobresalto, un "apagón"
o un "viaje por un largo túnel.
-
Inmediatamente antes de la salida del cuerpo puede
haber un sueño de volar o de caer al vacío,
así como de dar vueltas en espiral (sobre
todo bajo anestesia).
-
Audición de voces, ruido de pasos, zumbidos
o rugidos intensos.
-
Parálisis física temporal con intensas
imágenes hipnogógicas.
-
Fuertes vibraciones del cuerpo.
-
Algunas personas ven cambiar de tamaño y
forma a su cuerpo.
-
Mayor agudeza auditiva.
-
Frustrante mezcla de información cierta y
errónea.
-
Algunas personas afirman tener experiencias de precognición
u otras habilidades psíquicas, pero son raras.
Visiones:
-
Del cuerpo propio tumbado en el lecho. La forma
en que lo visualizamos depende de nuestras expectativas,
pero lo habitual es verse tal y como uno es en el
mundo físico, es decir, se tiene una visión
del "doble" propio.
-
Algunas personas tienen otro cuerpo, pero muchas
no y cuando se miran en un espejo durante la proyección
no se ven reflejadas.
-
Durante la transición a veces parece que
el cuerpo físico es asistido por "amparadores"
(espíritus que ayudan) o "obstaculizadores"
(espíritus que dificultan el ascenso). Son
el equivalente de seres angélicos y demoníacos.
-
Muchas personas ven el mundo cotidiano que les rodea,
es decir, su entorno físico real, aunque
no suele corresponderse exactamente con el entorno
físico inmediato.
-
Mayor realismo que cuando se vive la realidad cotidiana:
sensación de que los colores y formas son
más brillantes y nítidos. Por otra
parte, el mundo visto durante la ECC puede variar
desde una versión bastante realista de la
situación presente hasta una versión
distorsionada de la misma pasando por un mundo más
allá del proyector con regiones de belleza
inefable, paradisíacas, o bien infernales.
-
Amigos y familiares vivos y fallecidos a los que
se oye y con los que se puede hablar.
-
Una pequeña proporción de personas
ven un cordón (a veces de "plata")
que une el cuerpo físico con el supuesto
doble astral, pero la mayoría no.
Circunstancias
en que se produce:
Espontáneas:
-
Durante el sueño (al despertarse o al dormirse).
-
En estados de inconsciencia por situaciones cercanas
a la muerte provocadas por accidentes o enfermedades
graves con intervención quirúrgica
y bajo anestesia.
-
Gran relajación física, felicidad
y paz mental.
-
Gran dolor físico.
-
Hambre.
-
Soledad.
-
Privación sensorial y sexual.
-
En situaciones activas (conduciendo un vehículo,
caminando, teniendo un orgasmo).
-
Gran cansancio o estrés emocional.
Inducidas:
-
Ingestión de drogas (especialmente marihuana
y ketamina).
-
Largos periodos de meditación.
-
Auto-sugestión hipnótica.
-
Rituales religiosos con cantos prolongados o danzas.
Conscientes:
-
Mediante la práctica de técnicas específicas
se cultiva la facultad de inducirlas a voluntad.
Emociones:
-
Las reacciones pueden ir del placer al terror, de
la alegría a la indiferencia. Cuando son
positivas los sujetos parecen sentirse bien en dicho
estado, incluso pueden comentar lo real o sólido
del mismo. Describen felicidad extrema, excitación,
euforia, júbilo, así como vitalidad
y bienestar generales aunque el cuerpo esté
enfermo en el momento de la experiencia.
-
Las emociones negativas suelen manifestarse en un
injustificado miedo de no poder regresar al cuerpo
físico, pero se regresa al mismo con sólo
pensarlo y desearlo. A veces temor a morirse, a
perderse o a que el cuerpo sea poseído por
alguna entidad maléfica.
|
|
Conexión
cuerpo-alma
¿Cordón
de plata o algodón mágico?
Aunque
la existencia del cordón de plata suele considerarse
algo "real" en el campo de las experiencias
extracorpóreas, lo cierto es que su naturaleza
suele variar bastante según las culturas. Los
datos estadísticos obtenidos por Celia Green
en la nuestra han mostrado que de la misma forma
que son pocas las personas que se ven con un cuerpo
físico, también son muy escasas las que
ven un cordón y mucho menos el tradicional de
plata. Resulta curioso que mientras que en Occidente
la idea del cordón de plata se ha popularizado
en gran medida por la divulgación que han hecho
del mismo los escritos teosóficos y por los testimonios
de algunos proyectores que afirman haberlo visto sujeto
en diferentes zonas de su cuerpo físico (nuca,
vientre, plexo solar), este eslabón ni siquiera
se conoce en otras culturas y si existe lo hace de otra
"forma". Los rigo en concreto hablan
de un "algodón mágico" que mantiene
cuerpo y espíritu conectados durante el vuelo
y actúa como "una caña de pescar",
manteniéndose tirante pero extendiéndose
infinitamente a medida que el espíritu viaja.
Este pueblo cree que si se rompe cuando el espíritu
está muy lejos el cuerpo morirá.
Sylvan
Muldoon y Hereward Carrington citaron a los
tahitianos como creyentes en un cordón vaporoso
y Robert Crookall describió los "cordones
mágicos" de los aborígenes australianos,
pero en general son pocos los pueblos que creen en el
cordón de plata. Según los hallazgos de
Dean Sheils, de la universidad de Wisconsin,
quien en 1978 comparó las creencias sobre las
experiencias extracorpóreas en 67 culturas distintas,
solamente la cultura kol, de la India, menciona
un "fino cordón" que une el alma proyectada
al cuerpo.
Robert
Crookall lo asemejó (aunque sin mucha justificación)
al cordón mencionado en el Eclesiastés
(12:6), supuestamente luminoso y elástico,
pero muchos han discutido que el autor de dicha obra
simplemente utilizaba metáforas poéticas
cuando escribió "mientras no se quiebre
la hebra de plata, se rompa la bolita de oro, se haga
añicos el cántaro contra la fuente...".
Aunque
el cordón bíblico probablemente ha dado
lugar a creencias falsas, la idea de dicho nexo también
ha podido derivar de la leyenda griega de las Parcas,
según la cual de las tres hermanas que hilaban
los destinos de los hombres en un huso había
una -Átropos- que cortaba el hilo de la
vida con sus tijeras.
Tradicionalmente
se cree que el cordón de plata se alarga hasta
alcanzar grandes distancias cuando el doble viaja lejos
del físico. No siempre se ve pero puede sentirse
como si tirara del cuerpo. Cuando la muerte sobreviene
naturalmente el cuerpo astral se va aflojando poco a
poco, elevando el físico y luego se rompe para
permitir que los cuerpos superiores se eleven.
|
|
¿Cuál
es la naturaleza de lo que se desdobla?
Las
experiencias extracorpóreas suelen ser tan vívidas
y parecerse tanto a la realidad cotidiana que las personas
que las han tenido tienden a pensar que poseen un alma
separable, tal vez ligada a un segundo cuerpo que sobrevivirá
plenamente consciente tras la muerte. Esta creencia
arquetípica -presente en los pueblos más
diversos desde la antigüedad- sostiene en esencia
que el alma humana, ya sea antes de la muerte física
o después de la misma, está esencial e
inseparablemente ligada a algún vehículo
cuasi-físico que nuestros sentidos humanos
no pueden percibir.
El
hecho de que en ocasiones la persona que se "proyecta"
en un lugar concreto alejado de su cuerpo físico
sea vista en dicho lugar por alguien presente allí,
se considera como una prueba de la existencia de ese
supuesto cuerpo "duplicado", una especie de
sustituto cuyas propiedades desconocemos pero capaz
de transportar nuestros recuerdos supervivientes. ¿Estará
compuesto de "bioplasma" dicho sustituto?
Así lo sugirieron hace décadas los científicos
soviéticos al referirse al sistema de energía
que forma el yo supuestamente separable.
Muchos
años atrás, en los años veinte,
Hereward Carrington, uno de los más importantes
investigadores de las EEC en este siglo, había
propuesto que este cuerpo "etérico"
o "astral" está compuesto por millones
de "psicómetros" o pequeños
focos de energía psíquica encargados de
vitalizar las células. Carrington calculó
la densidad de dicho cuerpo y la fijó en aproximadamente
una millonésima parte del cuerpo físico.
"Su peso es tal que flotaría fácilmente
en la atmósfera física si fuera liberado",
escribió.
Ideas
similares respecto a que el cuerpo astral o sidéreo
es un vehículo ligero, luminoso y translúcido
se encuentran recogidas en los filósofos neoplatónicos
y en las escuelas de la tradición hermética,
pero modernamente se tiende más a pensar en la
"mente" cuando se hace referencia a experiencias
extracorpóreas. Así lo ha explicado el
investigador americano Scott Rogo: "La
mente puede ser un tipo de energía y cuando abandona
el cuerpo quizá lo haga utilizando esa energía
como vehículo". Tal vez una de las funciones
de ese vehículo sea transportar el alma o tal
vez el alma, como ha sugerido el investigador y filósofo
francés Bertrand Méheust, esté
potencialmente presente en el espacio. Esa impresión
se tiene a veces cuando se analizan las implicaciones
de muchos de los fenómenos relacionados con las
experiencias extracorpóreas como el de la "clarividencia
viajera".
|
|
INVESTIGACIÓN
CIENTÍFICA
En
las últimas décadas se han efectuado algunos
experimentos científicos para determinar si alguna
forma de energía psíquica puede temporalmente
abandonar el cuerpo. Los resultados hasta la fecha han
sido bastante equívocos y en cierta medida frustrantes.
Aunque se han registrado éxitos aparentemente
espectaculares, no han sido lo bastante consistentes
como para aceptarlos o rechazarlos. Seguidamente se
detallan los estudios y experimentos más destacados:
-En
1954, Hornell Hart, de la universidad de Duke,
realizó una encuesta entre 155 estudiantes: el
27.1% declaró haber tenido una EEC.
-Celia
Green, fundadora del Institute of Psychophysical
Research de Oxford, efectuó dos encuestas.
En la primera (1966) estudió una muestra de 115
sujetos de los que el 19% dijeron haber tenido experiencias
extracorpóreas. Un año después
el estudio efectuado sobre 380 sujetos reflejó
un 34% de experiencias. Green comprobó que la
incidencia de las EEC disminuía a medida que
avanzaba la edad, pero se manifestaba de forma espontánea
o en diversas situaciones de estrés o traumatismo
en todas las edades.
-En
1971, Charles T. Tart registró un 44%
de experiencias en 150 consumidores habituales de marihuana.
-John
Palmer y Michael Dennis efectuaron en 1975
una encuesta entre 700 estudiantes y 300 residentes
de Charlottesville (Virginia). El 25% de los
estudiantes y el 14% de los residentes declararon haber
tenido experiencias extracorpóreas.
-El
geólogo británico Robert Crookall publicó
entre 1964 y 1971 varios libros en los que catalogaba
y analizaba cientos de casos de proyecciones procedentes
de individuos de todas las edades y profesiones. Gracias
a su esfuerzo se ha ampliado nuestro conocimiento y
comprensión sobre la variedad y consistencia
de los tipos de ECC.
-En
los años setenta, tres médicos norteamericanos
de Kansas, Glenn Gabbard, Stewart Twemlow y Fowler
Jones dirigieron un proyecto de investigación
sobre las EEC. Lo iniciaron con una petición
de testimonios a los lectores del National Enquirer
y obtuvieron 1.500 cartas. Twemlow solicitó
a los lectores que rellenaran unos cuestionarios y completasen
unos informes psicológicos. Finalmente consiguió
analizar detalladamente 339 casos. Resultó interesante
comprobar que las personas que habían hecho meditación
eran más propensas que otras a tener estas experiencias.
Los resultados de su investigación fueron presentados
en 1980 ante la Asociación de Psiquiatras
Americanos.
-A
mediados de los años sesenta el doctor americano
Charles T. Tart inició una serie de experimentos
en laboratorio con sujetos dotados. Robert Monroe,
posterior fundador del Instituto Monroe y
creador de la tecnología Hemi-Sync, fue
uno de ellos. Tart comprobó que durante las supuestas
proyecciones Monroe mostraba características
físicas de sueño y relajación y
no las registradas habitualmente en estado de casi muerte.
En general sus EEC ocurrían en unión de
un estado hipnagógico deliberadamente producido.
El predominio de ritmos cerebrales theta mezclados
ocasionalmente con ritmos alpha mostraron un
intrigante paralelismo con los registrados mediante
encefalograma en los maestros avanzados de Zen durante
la meditación. En general, aunque hubo algunos
aciertos en determinadas pruebas de identificación,
los resultados no fueron concluyentes porque podían
haberse obtenido igualmente mediante telepatía,
clarividencia o psicoquinesis. Nuevos experimentos con
otro sujeto -la señorita Z- mostraron que aunque
había sido capaz de identificar "objetivos"
de prueba en diversas ocasiones y que no había
estado soñando durante las experiencias, los
aciertos podían haberse debido igualmente a percepción
extrasensorial.
-En
1973, el doctor Robert Morris de la Psychical
Research Foundation experimentó ampliamente
con el estudiante Keith Harary. En algunas de
las pruebas Harary resultó asombrosamente preciso
en la visualización y descripción de objetos.
En otros casos su precisión fue escasa, pero
acertó cuando los objetivos eran personas. Entonces
podía reproducir el lugar donde se sentaban y
el número de personas presentes. En ocasiones
los participantes llegaron a ver o a sentir la presencia
de Harary en la habitación. Al parecer también
la sintió su gato en las pruebas que se hicieron
con él, pero ninguna de ellas arrojó indicios
suficientes que demostraran que la separación
del cuerpo había tenido lugar, si bien las medidas
fisiológicas confirmaban que la EEC se manifestaba
en un estado definido.
-En
los años setenta, el doctor Karl Osis de
la American Society of Psychical Research efectuó
experimentos con el artista Ingo Swann para comprobar
si podía establecer una relación entre
la visión EEC y la capacidad visual física.
Aunque Swann describió los objetos de prueba
con gran precisión tuvo dificultades con números
y letras. Sin embargo, Osis concluyó que las
capacidades de Swann diferían bastante del modo
fragmentario en que habitualmente se procesan y reciben
mensajes mediante percepción extrasensorial (PES).
-En
1978, Karl Osis y Donna McCormick hicieron
nuevos experimentos con aparatos capaces de emitir imágenes
ópticas. El sujeto elegido fue el médium
Alex Tanous, supuestamente capaz de proyectar
su doble. De un total de 197 intentos, Tanous logró
identificar los objetos en 114 ocasiones. Por otra parte,
cuando Tanous intentaba proyectarse provocaba reacciones
en detectores de vibraciones. Aunque ninguna prueba
fue concluyente, hubo evidencias de EEC en su caso.
-Tras
la publicación de sus experiencias extracorpóreas
en 1971, Robert Monroe realizó una serie
de experimentos de inducción de la EEC con sonidos
que afectaban las ondas cerebrales. En 1975 obtuvo la
patente del Hemi-Sync¸ sonido que sincroniza
los hemisferios cerebrales e induce fácilmente
la experiencia. Su programa Gateway Voyage, permitía
a los participantes alcanzar niveles expandidos de conciencia.
|
|
Veinte
pasos para salir del cuerpo
Aquellos
neófitos que no deseen esperar a que la EEC les
acontezca de forma espontánea -las estadísticas
señalan que sólo una persona de cada tres
suele tenerla- el mejor camino es el del esfuerzo consciente.
Un
porcentaje elevado de personas que han practicado técnicas
a diario generalmente han tenido su primera experiencia
un mes después, pero para ello es preciso mucha
preparación mental y auto-control además
de paciencia. Yram, un ocultista francés
del siglo pasado que aprendió a proyectarse a
voluntad, sugería que para tal fin hacía
falta buena salud, vida apacible, facilidad para relajarse
y preparación física. Los experimentos
en laboratorio han mostrado que lo ideal es un estado
de relajación física y alerta psíquica,
pero no existen reglas fijas.
Recomendaciones básicas:
*Si
uno se toma en serio la práctica de la proyección,
tiene que dedicar cierto tiempo del día a la
misma. Diez minutos diarios pueden ser suficientes pero
es preciso estar relajados: no puede practicarse con
prisa ni ansiedad.
*Es
conveniente que antes de los ejercicios el estómago
esté vacío y, preferiblemente, no haber
comido en cuatro horas.
*Es
esencial practicar en un cuarto tranquilo donde nadie
pueda molestarnos.
*Las
mejores horas para la práctica parecen ser una
hora antes de la medianoche y hasta las tres de la mañana,
pero a muchas personas les funciona mejor al despertarse.
*La
climatología puede influir en la primera etapa:
las tormentas y una humedad ambiental elevada son contraproducentes.
*Un
estado de alerta mental, incluso de ensueño,
ayuda a "desconcentrar" la conciencia.
*Un
fuerte deseo de proyectarse y la visualización
de uno mismo proyectado favorecen la experiencia: ¡practique
la auto-sugestión!".
*La
mayoría de las personas que tienen la experiencia
por primera vez, ya sea espontánea o inducida,
incluso cuando es consciente, sienten miedo en el momento
de la separación, pero a veces esta ocurre de
forma tan instantánea que el miedo sobreviene
después, cuando se ven desde arriba. Una de las
mejores formas para superar dicho miedo es repetir sin
cesar alguna afirmación: "Estoy protegido,
todo va bien", por ejemplo. Tras varias veces
de experiencias con éxito, el miedo disminuirá
y acabará por desaparecer. Para aumentar la claridad
y la movilidad, sólo hay que desear (verbal o
mentalmente) regresar al cuerpo.
EJERCICIOS PRÁCTICOS:
La
práctica de los ejercicios que se exponen seguidamente
no garantiza una proyección (para tal fin es
preferible seguir alguno de los cursos impartidos por
los diferentes centros citados en este reportaje), pero
orienta sobre los pasos básicos a seguir. A personas
muy predispuestas que sigan este entrenamiento con regularidad
puede ayudarles a obtener una proyección.
Visualización previa:
Esta
es la clave para la proyección y exige el poder
de la imaginación sostenida. Puede elegir un
dibujo o un objeto tridimensional (hemos elegido un
libro para nuestro ejemplo). El ejercicio se efectúa
con los ojos cerrados, primero sin movimiento y luego
con movimiento; luego se visualiza con los ojos abiertos.
Debe hacerse alternativamente.
Cómodamente
sentado y en un cuarto tranquilo coja el libro, examínelo
por fuera cuidadosamente, prestando atención
a la portada ilustrada, al título, al lomo y
a la contraportada. Cierre los ojos e imagine que el
libro se encuentra sobre una mesa al nivel de los ojos.
Visualice que está caminando alrededor de libro
de forma que vaya viendo las diferentes partes que lo
componen a medida que camina. Practique este ejercicio
tantas veces como quiera y con tanta frecuencia como
pueda. Cambie de objeto de vez en cuando.
Paralelamente
a la práctica de la visualización y preferiblemente
a continuación de la misma, puede realizar ejercicios
específicos visualizándose fuera del cuerpo.
Visualización del doble etérico:
- Túmbese
cómodamente en un cuarto cálido, en
semipenumbra y a solas.
- Cierre
los ojos. Tome plena conciencia de su cuerpo y de
cómo se siente mentalmente.
- Imagine
flujos de energía circulando a través
de su cuerpo.
- Respire
controlada y relajadamente.
- Mantenga
un estado de conciencia sutilmente alerta.
- Imagine
que unas manos le masajean el cuerpo lentamente,
desde los pies hasta la cabeza.
- Explore
qué es lo que captan sus sentidos: concéntrese
en el latido de su corazón y escuche su respiración;
huela su propio cuerpo.
- Imagine
una línea vertical de energía en el
centro de su cuerpo y sienta la energía desplazándose
de abajo arriba.
- Imagine
que está sentado en otro lugar de la habitación
y véase a una distancia de unos pocos metros
de su posición actual. Visualícese
con todos sus sentidos en otros lugares estratégicos
diferentes.
- Haga
el mismo ejercicio tumbado con los pies mirando
hacia la puerta.
- Haga
lo mismo al revés: imagine que su cabeza
está orientada hacia la puerta y sus pies
en la dirección contraria.
- Deje
que su cuerpo se sienta pesado y su mente ligera.
Debe perder por completo la sensación de
la presión de su cuerpo contra el suelo o
la cama y la almohada contra su cabeza.
- Imagine
que su cuerpo se eleva en el aire a unos centímetros
del suelo y que flota.
- Desde
su posición supina imagínese levantado
de pie y mirándose. Debe intensificar este
pensamiento como si su conciencia estuviera siendo
transferida al observador.
- Concéntrese
en la sensación de abandono del cuerpo mientras
el cuerpo físico permanece inmóvil.
- Seguidamente
comience una serie de visualizaciones con movimientos
sencillos sobre el segundo cuerpo, pero ahora con
los ojos semicerrados (mejor aún si se concentra
con ellos abiertos): eleve la mano etérica
con la palma hacia fuera y sin pensar en la mano
física imagine que ve sus contornos. Después
véala con nitidez y muévala a cierta
distancia de usted.
- Siga
haciendo lo mismo con el resto de su cuerpo, poco
a poco. De esta forma, cuando visualice a su doble
alejándose por la puerta su visión
se moverá simultáneamente. Así
se identificará con su doble etérico
y seguirá sus pasos.
- Cuando
se quiere explorar demasiado aprisa uno se despierta
enseguida, así pues camine y no
corra. Un sonido de clic parece acompañar
el paso fuera del cuerpo de forma que no hay que
alarmarse si se experimenta. Es parte del proceso
de transición. La gravedad y las leyes físicas
no parecen funcionar aquí.
- Una
vez que se está "fuera" uno es
libre para explorar el mundo no físico. Pregúntese:
"¿Está esto ocurriendo o estoy
soñando?
- Desplácese
viajando a lugares distantes y vea lo que ocurre.
Cuando regrese a su cuerpo revise la experiencia
y su grado de conciencia durante la misma. ¡Feliz
viaje!
|
Referencias:
Keith Harary
y Pamela Weintraub: Experiencias extracorpóreas
en 30 días. Editorial Edaf, 1990.
Denning
Phillips: Proyección astral. Llewellyn Español,
1998.
Sylvan Muldoon
y Hereward Carrington: La proyección del cuerpo
astral, E. Kier, 1992.
|