REIKI,
ASÍ SON TODAS LAS ESCUELAS
(publicado en Más Allá, nº 159, mayo 2002, páginas
74-78).
© Isabela Herranz
Cada
vez hay más maestros de Reiki por todo el mundo, pero mucha gente desconoce
todavía en qué consiste y para qué sirve. ¿Se trata
de una vía curativa tan potente y eficaz cuando no milagrosa como propugnan
sus practicantes?
“El Reiki hizo el milagro. Charlotte está muy bien, ya gatea
y han desaparecido los signos de leucemia. ¡Estamos tan agradecidos!”,
así se expresaba Pia de Jong en un mensaje electrónico
a la doctora en ciencias físicas y maestra de Reiki Beatriz Gato,
tres meses y medio después de que esta la iniciara en dicha técnica
para que intentara curar a su hija Charlotte Dijkgraaf. La pequeña
contaba tan sólo cuatro meses y había sido desahuciada por los
médicos holandeses por padecer desde su nacimiento una leucemia incurable.
Sin embargo, la ansiada curación se produjo, según atestigua la
madre de la criatura y la propia doctora Gato: “Su leucemia no tenía
cura ya que todos los bebés con ese mismo tipo de leucemia murieron con
el tratamiento médico habitual. Yo enseñé Reiki a la madre
y a partir de entonces Pia daba Reiki a la niña todo lo que podía.
A los cuatro meses la niña se había curado”.
Este tipo de curas tan espectaculares quizá no sean las más frecuentes
entre las personas que reciben sesiones de Reiki, pero lo cierto es que todos
los maestros tienen alguna historia “milagrosa” que contar. Carol
Sabick de la Asociación de Servicio Reiki nos cuenta algunas
de ellas: “Un enfermo con cáncer de pulmón vino a vernos
porque un homeópata le había recomendado que recibiera Reiki.
Había rechazado la quimioterapia y estaba en los huesos: tenía
tres tumores bastante grandes que se observaban nítidamente en las radiografías.
No comía nada porque había perdido el apetito. Le hicimos un maratón
de Reiki de varios días trabajando en grupos de siete practicantes: 4
horas seguidas por la mañana y 3 por la tarde. A las 3 horas me preguntó
si podía irse a casa ya porque le había entrado un hambre terrible.
Seguimos con el tratamiento intensivo y empezó a mejorar rápidamente.
Un broncoscopio confirmó dos meses después que no había
señales del cáncer. Siete años más tarde sigue bien”.
Otro caso igualmente impresionante se refiere a un niño de 9 años
tratado a distancia con Reiki: “Nunca llegamos a verle personalmente
–explica Sabick-. Padecía una leucemia y estaba en el hospital
bajo observación pero sin tratamiento porque le daban diez días
de vida. Una tía suya llamaba a una amiga practicante de nuestro centro
cada vez que el chico sufría una crisis y ella a su vez llamaba a unos
cuantos practicantes más. Todos dejaban lo que estaban haciendo en ese
momento para mandar Reiki al niño hasta que notaran que ya había
pasado la crisis. Los primeros dos o tres días las crisis se repitieron
unas cuatro o cinco veces, pero después llamaba menos veces. Al cabo
de dos semanas el chico seguía vivo, sin padecer crisis y sintiéndose
mucho mejor. Llamaron a un grupo de especialistas de Madrid para ver el caso,
ya que era insólito porque no tenía restos de la leucemia. ¿Un
diagnóstico equivocado? ¿Un milagro? Un día contando esta
historia en una clase para que vieran que el Reiki puede ser una herramienta
muy potente, una de las alumnas empezó a llorar y explicó que
ella era la tía del niño, que la historia era cierta, aunque posteriormente
le hicieron un transplante de médula como ‘prevención’.
Por eso estaba aprendiendo Reiki”.
No todas las personas experimentan mejorías tan espectaculares, pero
la mayoría nota mejoría en su salud incluso sin padecer a priori
ningún mal. Así le ocurrió a Mariví Sanz Fernández
cuando una amiga suya maestra de Reiki se ofreció a hacerle unas
sesiones: ”En la primera sesión tuve una leve experiencia extracorpórea
y sentí hormigueo general y calor por muchísimas zonas del cuerpo.
Al terminar tuve una sensación maravillosa de paz y bienestar. Al poco
tiempo de esta experiencia me inicié en Reiki y ya he hecho los dos primeros
niveles. Desde entonces me tomo la vida con otra filosofía. Me siento
más optimista y alegre y acepto los problemas de otra forma. Mi mejor
experiencia ha sido con una persona que tenía una depresión profunda
que necesitaba unas sesiones con urgencia. Aunque no me sentía preparada
del todo para resolver el problema, los resultados me alentaron enormemente
porque al tercer día esta persona empezó a recuperarse”.
¿Una moda pasajera? Actualmente
no es infrecuente encontrar anuncios sobre consultas de Reiki en clínicas
de estética o centros de belleza. En este tipo de centros el Reiki se
promociona como un método de imposición de manos para combatir
el “estrés”, la ansiedad, el insomnio o la depresión.
Aunque sea por esta vía es interesante que el Reiki se divulgue cada
vez más porque según opinan algunos maestros como Beatriz Gato
“es un pena que la ignorancia sobre el Reiki alcance a más del
95% de la población”.
Se trata de un elevado porcentaje, no cabe duda, pero parece que cada vez son
más las personas que se inician en Reiki y las que buscan alivio a sus
dolencias mediante el mismo. Reyes Anaut, por ejemplo, ha estudiado
los tres primeros niveles y no lo practica de forma profesional pero se siente
muy satisfecha ayudando a la gente que lo necesita: “Practico Reiki
de forma voluntaria y gratuita en una asociación. Estamos dando los pasos
para empezar a trabajar en hospitales, aunque hay que hacerlo con cautela porque
los familiares de los enfermos suelen mostrarse recelosos. Creo que es muy importante
divulgar el valor del Reiki. Tal vez no sea una panacea pero he comprobado que
es muy valioso, sobre todo para los postoperatorios graves. Hemos obtenido excelentes
resultados en sesiones de grupo con enfermos tratados con quimioterapia: no
se les cae el pelo ni sufren las secuelas habituales que deja un tratamiento
tan agresivo, y además la recuperación es mucho más rápida.
He visto casos de recuperación total en seis meses. Los casos de depresión
profunda suelen ser también muy espectaculares, pero hace falta una terapia
continuada de al menos varios meses para que los efectos sean notorios. En cualquier
caso creo que es un magnífico tratamiento preventivo. Yo tomaba un somnífero
para dormir en una época en que estaba bastante angustiada y padecía
insomnio y cuando ya estaba haciendo el segundo nivel empecé a aplicarme
Reiki a mí misma para ver si me funcionaba. A los cinco días dejé
de tomar somníferos y no los he vuelto a tomar. Esto ha sido muy importante
para mí”.
Beatriz Gato también nos ofrece su testimonio personal: “El
Reiki ha mejorado muchísimo mi calidad de vida. Tenía varias dolencias
crónicas que habían sido imposibles de curar con la medicina normal
como una alergia a los ácaros que me creaba graves problemas en la vida
cotidiana y especialmente en los viajes. Las sesiones que me hizo un maestro
me ayudaron tanto que me animé a aprender Reiki yo misma”.
Los buenos resultados obtenidos desde el principio pronto convencen a los estudiantes
de la eficacia del método, aunque al principio no se lo quieran creer.
Amalia Ramírez se mostraba escéptica con los resultados
tan buenos en sus comienzos hasta que hizo una sesión a un bebé:
“Obtuve una reacción asombrosa, ya que la criatura se curó
de una oclusión intestinal que no había podido resolverse con
ningún otro método. Llevaba cuatro días llorando y cuando
le hice la sesión de Reiki se ‘destaponó’. No podía
recurrir a la excusa de la sugestión y después de esta experiencia,
hice todos los niveles de Reiki, incluida la maestría en el Reiki tradicional
japonés, aunque antes me había iniciado en Reiki occidental. Desde
mi punto de vista tiene más fuerza el sistema tradicional japonés.
Cuando recibí la iniciación de maestría, esa misma noche
soñé que de las palmas de mis manos manaban pequeñas gemas
de todos los colores como si siguieran la corriente de un río”.
El linaje y los símbolos
Tal vez si se conocieran más casos como los citados probablemente habría
muchas más personas que lo recomendarían como una vía alternativa
de curación y prevención de la enfermedad o que se iniciarían
en Reiki, ya que tampoco se precisan requisitos especiales excepto, quizá,
una pequeña inversión monetaria. Sobre esto último hay
bastante confusión debido a la diversidad de escuelas y sistemas existentes
(ver recuadro) ya que algunas cobran cantidades astronómicas por otorgar
el grado de maestría.
¿Acaso las escuelas más caras son más eficaces? ¿Si
la energía que se transmite en Reiki es universal y, por tanto, gratuita,
por qué algunas escuelas cobran tan cara la maestría?
Esta pregunta se oyó con insistencia en el congreso de Reiki celebrado
el pasado mes de noviembre del 2001 en Madrid, al que asistieron varios maestros
de reconocido prestigio y linaje, y a la cual nos ha respondido Amalia Ramírez:
“El tema del dinero es un asunto a considerar. Hay escuelas que cobran
una barbaridad. Dicen que para obtener la maestría hay que comprometerse
y valorarlo, y eso se hace mediante un pago a veces descomunal. Yo no participo
de esa idea. Creo que las iniciaciones se tienen que cobrar de algún
modo porque así se establece un compromiso por ambas partes. Así
nadie debe nada a nadie, es decir, cada uno sale libre tras vivir la experiencia
sin la sensación de que está en deuda con su maestro. Esto tiene
aún más peso cuando se trata de la maestría, puesto que
exige mayor responsabilidad o al menos una intención más profunda
acerca del sendero elegido. Pero también creo que cobrar 10.000 dólares,
como pasa en alguna de estas escuelas, incluso las 500.000 pesetas que reclaman
otras, es excesivo. Está bien que la maestría se cobre a un precio
mayor -que a veces puede no ser en dinero, sino en algún otro intercambio
de valor-, pero sin pasarse. Conviene además tener en cuenta, cuando
uno recibe las iniciaciones de Reiki desde el principio, lo que decía
Mikao Usui: el Reiki no es un sistema de curación, sino un camino hacia
la iluminación que implica un compromiso con uno mismo, y la curación
es una consecuencia inevitable cuando se emprende ese sendero. En cuanto al
linaje, es conveniente considerar el hecho de que Mikao Usui en realidad era
budista (no un sacerdote católico como cuenta la versión occidental),
y su formación tenía las bases del budismo donde el linaje es
de suma importancia porque respalda y añade poder a cuanto el iniciado
aprende y realiza. Parece ser, no obstante, que cuando Usui descubrió
Reiki, al ser el primero no había un linaje tras él respaldándole
(esto es así según el Gakkai, la sociedad fundada por Usui en
Japón). Y puesto que él era un pionero, y más aún
un iluminado, no necesitaba un linaje para la transmisión de sus enseñanzas.
Eso no implica que el hecho de que los linajes que surgieron de él no
tengan importancia. Yo creo que la tienen y mucha. La técnica por sí
misma es importante, y el linaje imprime su propia energía a la técnica.
Parece evidente que cuanto más puro y más cercano a la fuente
sea el linaje mejor será para el practicante y también para el
paciente que reciba el tratamiento”.
Si el linaje ya es un elemento discutible entre las diferentes escuelas del
Reiki también podría hacerse alguna observación respecto
a los símbolos especiales que se utilizan para conducir la energía
correctamente y que diferencian al Reiki de otros métodos curativos mediante
imposición de manos.
Estos símbolos se han considerado secretos hasta hace muy poco tiempo,
cuando algunos maestros decidieron hacerlos públicos y presentarlos en
revistas y libros dedicados al tema por considerar que ha llegado el momento
de que todo el mundo se beneficie de este conocimiento oculto.
En la actualidad y pese a que existen en diversos países organizaciones
oficiales de Reiki, muchos maestros se atienen a la regla del fundador, quien
consideró que lo único necesario para transmitir la enseñanza
y los símbolos es haber recibido la iniciación de la maestría
de un maestro de Reiki.
El Reiki basa su estructura en los símbolos que utiliza y que corresponden
a arquetipos cósmicos mediante los cuales la energía incide de
un determinado modo, aumentando la fuerza rei o la fuerza ki,
es decir, la fuerza celeste o la fuerza telúrica. Hay maestros que incorporan
los símbolos que ellos han canalizado sin que los mismos formen parte
de la enseñaza Reiki. En este sentido la experiencia de Manuel Álvarez
puede servirnos para romper ciertos esquemas: “Mi experiencia con
el Reiki ha sido muy interesante. Además de los signos convencionales
del Reiki que aprendí en los primeros cursos, ahora estoy utilizando
otros descubiertos por mí a través de rituales chamánicos
en los que entré en una especie de trance y visualicé esos símbolos
(nuevos). Los utilizo desde hace unos dos años y he apreciado unos efectos
muy peculiares. En una ocasión los apliqué a dos personas. Una
de ellas aquella noche tuvo una conexión telepática con un compañero
que estaba en Málaga y que lo confirmó a la mañana siguiente.
La otra tuvo experiencias muy intensas relacionadas con el estrés que
padecía. Con estos símbolos tengo una mejor conexión con
la problemática del paciente hasta el punto de que algunas veces visualizo
la somatización original del problema”.
Aunque no pueda decirse que con el Reiki “cada maestrillo tiene su
librillo”, siempre habrá personas que sin llegar a alcanzar
el grado de maestro y sin pagar las elevadas cantidades exigidas por algunas
escuelas no sólo aprendan a canalizar la energía y a sanar, sino
que también amplíen o perfeccionen por su cuenta el sistema de
símbolos y sobre todo su evolución personal. El maestro Hiroshi
Doi, presidente de la Gendai Reiki Healing Association, por ejemplo,
trabajaba de joven en una empresa de marketing y era una persona tensa e irritable:
“Cuando me inicié en Reiki todo empezó a cambiar para
mí. Me di cuenta enseguida de su potencial curativo. Me cambió
muchísimo el carácter. La gente que me conoce ahora no se cree
que antes fuera una persona malhumorada y agresiva”. Efectivamente,
la paz y silente sabiduría que emana este maestro así lo atestiguan.
Por su parte, el monje zen y maestro de Reiki Hyakutem Inamoto nos cuenta
que el Reiki le ha ayudado mucho a entender el budismo: “Es una hermosa
herramienta para elevar nuestra espiritualidad y además es fácil
de utilizar”.
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