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NUESTRA PROFESIÓN POR LAS MANOS
(publicado en Más Allá, (nº
168, febrero 2003, páginas 96-100).
©
Isabela Herranz
¿Es
posible descubrir la vocación y las aptitudes profesionales
de una persona mediante el estudio pormenorizado de sus manos?
¿Hasta qué punto puede augurarse éxito
en una determinada profesión?
“La
quirología puede aconsejar o desaconsejar en el campo
profesional ofreciendo indicaciones caracterológicas
lo suficientemente concretas para que la elección final
de una carrera determinada sea facilitada en el seno de un
abanico de profesiones aconsejadas”, afirmaba el
quirólogo René Butler en su obra La
profesión en su mano, publicada hace varias décadas.
Tal afirmación puede parecer atrevida incluso hoy
día. ¿Es la mano articulada hasta tal punto?
¿Cómo podemos buscar en ella la chispa creativa
de una persona?
Arte y creatividad
La tradición quiromántica transmitida a lo largo
del tiempo recogía un elevado número de signos
característicos de algunas profesiones corrientes (profesores,
curanderos o marineros), pero al margen de su ignorancia de
otras muchas frecuentes en el quehacer humano y de las surgidas
tras la revolución industrial, su pretensión
de que ciertas configuraciones especifican claramente una
profesión se apoya en general en criterios poco sólidos.
La quirología moderna, en cambio, no sólo ha
incrementado la lista de las profesiones, sino que tras definir
las cualidades fundamentales exigidas para el ejercicio de
una profesión o profesiones relacionadas entre sí,
ha investigado las formas, dimensiones y signos correspondientes
a aquellas cualidades. El investigador americano William
G. Benham, uno de los pioneros de este estudio, propuso
a principios del siglo XX un elaborado método basado
en los montes astrológicos que orientaba ampliamente
sobre los rasgos quirológicos más representativos
de las diferentes aptitudes vocacionales. Sin embargo, más
útil y clarificadora ha sido la clasificación
en seis tipos de manos elaborada por la doctora Charlotte
Wolff, que se basó en la clasificación de
cuatro tipos básicos realizada por el científico
Gustave Carus (1789-1869). ”La constitución
física y el temperamento son los elementos que se muestran
con mayor claridad [en las manos], pero también pueden
deducirse la mentalidad, la vocación e incluso, a veces,
los problemas personales”, señalaba Wolff
en su obra The Human Hand (1942).
No obstante, puesto que raramente se dan tipos de manos puros
la citada clasificación sólo debe considerarse
como una guía (ver recuadro).
Resulta lógico que ciertos tipos de manos muestren
mayor talento o inclinación hacia determinadas profesiones,
sin embargo esta cuestión es bastante más compleja
de lo que pueda parecer a primera vista. Si analizamos, por
ejemplo, la mano elemental simple, muy sólida y de
aspecto casi tosco, observamos que además de ser frecuente
entre campesinos y agricultores, también se encuentra
en cirujanos o relojeros, profesionales estos que ejecutan
actividades de gran precisión y destreza. Así
pues, en casos como estos, parece indudable que el entorno
social, el grado de inteligencia, la educación, los
intereses personales y otros factores inescrutables de la
vida individual son decisivos a la hora de optar por una profesión.
Si comparamos, por ejemplo, las manos de dos literatos como
Jean Cocteau y Arthur Miller (ver fotos) comprobaremos
que mientras las manos de Cocteau son las de un esteta (manos
sensitivas largas con elementos de la mano motora huesuda),
las de Miller (elementales del tipo simple con mezcla de motora
carnosa) carecen de la ligereza con que el intelecto de Cocteau
baila en la cuerda floja. Las manos largas y huesudas del
escritor y cineasta se ajustan bien al cliché de la
mano dotada para el trabajo intelectual o artístico
que tanto abunda entre los diletantes estéticos, los
filósofos e incluso los profesores. Sin embargo, el
cliché de la mano elemental simple, ideal para todo
tipo de deportes y actividades físicas, no se adapta
tanto a las manos de un creador literario como Miller, con
una línea mental realista que todo lo cuestiona a la
vez que se deja nutrir continuamente por los instintos y la
imaginación (eminencias tenar e hipotenar muy fuertes).
Ocurre algo similar, por ejemplo, en el caso de talentos innatos
para la enseñanza o la actuación. A veces apenas
se puede discriminar entre las manos de actores y profesores
porque un buen profesor posee siempre un elemento de actor
y viceversa. También hay actores intelectuales y emocionales
así como profesores. Son tantas las divergencias y
combinaciones individuales indicativas de la creatividad que
resulta evidente la dificultad de establecer unas pautas absolutas
que, en definitiva, sólo servirían para encasillar
a la persona creativa. Eso no impide, sin embargo, según
expresaba el investigador Walter Sorell en su obra
The Story of the Human Hand (1967), que algunas tendencias
básicas puedan observarse muy bien en un determinado
tipo de manos “como un talento organizativo, para
el que una mano elemental del tipo espatulado resulta ideal.
Eso no significa que un buen organizador no pueda tener dedos
cónicos y un pulgar muy desarrollado con un gran ángulo
de apertura, fuertes líneas y una palma ancha y carnosa.
Incluso los signos más evidentes pueden contradecirse
debido a una determinada combinación de unos pocos
rasgos en el carácter de la persona”.
Efectivamente, aunque siempre pueden encontrarse signos indicativos
de tendencia a ciertas actividades en todas las manos, incluso
esos signos pueden contradecirse si aparecen combinados con
otros rasgos, así que hay que tener mucho cuidado a
la hora de emitir un veredicto. No debe emitirse un juicio
a primera vista. La fisiognomía de la mano debe ser
sondeada a fondo antes de que estemos seguros de la exactitud
de nuestro pronunciamiento.
El quirólogo experto podrá detectar las facultades
con que la naturaleza ha dotado al individuo al margen de
que estas hayan sido plasmadas o no en una actividad profesional
o cotidiana. Para ello tendrá en cuenta las mezclas
correspondientes sin olvidar que si bien es posible detectar
una tendencia dominante en la mano, el entorno social y la
educación, la capacidad y los intereses personales
serán decisivos en la elección de una profesión
u otra. Hemos visto que aunque entre los escritores es frecuente
encontrar la mano sensitiva larga o la motora huesuda, a veces
incluso la sensitiva pequeña, también hay escritores
con la mano del tipo elemental simple, mucho más sólida
y en apariencia menos receptiva pero igualmente creadora.
Por ello no podemos confinarnos a ningún esquema porque
estaremos negando la verdad fundamental de que el hombre es
un ser polifacético y creativo. En última instancia,
quizá la gran oportunidad del analista de la mano consista
precisamente en clarificar a la persona y hacerle consciente
de todos esos rasgos, sobre todo si obstruyen sus potencialidades.
Aunque el individuo no pueda rehacer fácilmente el
esquema fundamental de su existencia, tal vez pueda corregirlo
mejorándolo.
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SEIS
TIPOS BÁSICOS DE MANOS
De todos los sistemas quirognómicos (estudio
de la forma) existentes, el desarrollado por la doctora
Charlotte Wolff en los años cuarenta resulta
todavía muy útil para obtener una visión
sintética sobre los rasgos más sobresalientes
del carácter, constitución y aptitud vocacional
del individuo. Dado que raramente se dan tipos de manos
puros esta clasificación sólo debe considerarse
como una guía.
Mano elemental simple (prensil, ancha, extravertida,
hipotiroidea):
Características: Palma corta, ancha
y musculosa (fuerte desarrollo de las eminencia tenar
e hipotenar). Dedos fuertes y bastante rígidos
con falanges terminales cortas y uñas anchas
de tamaño medio. Líneas escasas y profundas
con pocas faltas de diseño (la longitudinal larga
es corta y hay algunas líneas horizontales en
la eminencia tenar). Piel áspera. Buen color.
Cálidas y secas.
Temperamento: Gusto por la vida y actitud benévola
hacia los demás. Reacciones lentas. Más
energía física que nerviosa. Actitudes
patriarcales con deseo de ayudar y proteger al débil.
Fuerte conducta instintiva. Aparato muscular digestivo
de predominio funcional y psicológico.
Aptitudes vocacionales: Sus poseedores sienten
placer con la actividad manual y trabajando al aire
libre, de ahí que se encuentre entre campesinos,
agricultores, jardineros, granjeros, albañiles,
carpinteros, mecánicos y masajistas. También
es frecuente encontrarla en personas muy robustas que
se expresan mejor física que intelectualmente:
porteadores, luchadores y boxeadores.
Mano elemental irregular o regresiva (prensil, displásica,
introvertida):
Características: Muy parecida en
forma y esquema de líneas a la mano elemental
simple. Palma ancha en la parte inferior (hipotenar
y tenar fuertes). Dedos largos y/o cortos, rígidos
e inarticulados con uñas primarias o cóncavas.
Piel áspera y mala flexibilidad. En gente inteligente
las líneas están bien dibujadas y son
numerosas, pero también puede aparecer la línea
simiesca o faltar la longitudinal larga.
Temperamento: Dóciles y flemáticos,
de buen corazón. Mentalidad infantil. En este
grupo se encuentran también neuróticos
excitables, hipersensibles e inestables.
Aptitudes vocacionales: Este tipo de mano más
complejo que el elemental simple se encuentra en personas
muy hábiles para la artesanía y también
entre artistas plásticos, especialmente escultores
y pintores. También se encuentra en un elevado
número de músicos y científicos,
así como en personas con debilidad mental con
dificultades para la integración y la adaptación
social.
Mano motora carnosa (prensil, ancha, extravertida, hipotiroidea):
Características: Ancha y carnosa,
robusta. Se asemeja mucho a la mano elemental simple,
pero posee menor rigidez en los dedos y mayor abundancia
de líneas accesorias sobre todo en las eminencias
tenar e hipotenar. Línea longitudinal larga completa.
Piel menos áspera y mayor flexibilidad. Uñas
anchas y cortas. Aunque es fuerte, es lenta; eficaz
pero pesada.
Temperamento: Cicloide. Su poseedor es extravertido,
amante de la belleza y de la comodidad. Jovial y bondadoso.
Emociones fuertes y estables, paciente y animoso.
Aptitudes vocaciones: Frecuente entre jefes militares
y empresarios. También posee capacidad artística
y suele orientarse en el campo escultórico.
Mano motora huesuda (prensil, estrecha, introvertida,
hipertiroidea):
Características: Estructura huesuda y
rígida. Palma y dedos largos, fuertes y bastante
rígidos con uñas alargadas, anchas o estrechas
y grandes lúnulas. Zona distal plana, pero eminencia
hipotenar bien desarrollada. Líneas profundas
y numerosas de diseño defectuoso (longitudinal
larga bien marcada). Lazos y espiras en las eminencias
tenar e hipotenar. Piel menos áspera que en las
anteriores.
Temperamento: Personas tímidas, sensibles,
excitables y reprimidas. Suele haber vivacidad y firmeza
de carácter pero también impresionabilidad.
Buena vitalidad y dinamismo nervioso fuerte.
Aptitudes vocacionales: La encontraremos en casi
todas las profesiones: abogados, científicos,
médicos, investigadores en campos literarios,
escritores, psicólogos, profesores universitarios
y gente que se gana la vida en el mundo de las relaciones
sociales: políticos y periodistas. Sin embargo,
este tipo de manos también se encuentra en personas
atraídas por deportes que requieren habilidad
y precisión como el tenis, el squash y
las carreras.
Mano sensitiva larga (táctil, estrecha, introvertida,
subgonadismo):
Características: Mano larga y estrecha
con estructura ósea delicada y desarrollo muscular
pobre. Dedos largos, finos, cónicos y muy flexibles
con uñas estrechas y largas. Líneas principales
superficiales con diseño muy defectuoso y abundancia
de líneas accesorias finas. Pálidas y
frías con piel muy fina y brillante.
Temperamento: Solitarios y reservados. Vida emocional
delicada y extravagante a la vez. A veces se refugian
en el arte y en el misticismo.
Aptitudes vocacionales: Destacan sobre todo en
las bellas artes: baile, danza, teatro, cine, dibujo,
moda… También se encuentra en médiums
y clarividentes, así como en filósofos
y profesores.
Mano sensitiva pequeña (táctil, estrecha,
introvertida, hipopituitaria):
Características: Estructura ósea
delicada, pero menos que la sensitiva larga. Piel fina
y brillante. Color rosado pálido. Cálidas
y secas. Flexibilidad variable, pero casi siempre flexible.
Hay dos variedades: la ancha (parece una motora
carnosa en miniatura) tiene palma larga y dedos cortos
con puntas cuadradas o cónicas y uñas
de tamaño medio, anchas y con buenas lúnulas.
Líneas principales bien dibujadas y profundas,
pero las accesorias son más superficiales. Eminencia
hipotenar alargada. Pulgar pequeño y con doble
articulación. Piel fina, delicada y brillante.
La variedad estrecha posee líneas muy
numerosas y dibujadas superficialmente y su esquema
recuerda el de la sensitiva larga. Líneas muy
marcadas en la zona distal de la palma que suele tener
eminencias ligeramente acolchadas bajo los dedos anular
y meñique.
Temperamento: Inestable emocionalmente. Se construyen
un mundo interno de proyectos románticos para
eludir la realidad.
Aptitudes vocacionales: Se da en buen número
de intelectuales y artistas. Sentido crítico
muy desarrollado. En general, les van bien las actividades
donde puedan auto-expresarse libremente.
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