Arco
Iris: magia de agua y luz
(publicado
en Año Cero, (nº 122, septiembre 2000, páginas 58-61).
© Isabela Herranz
El arco iris es el fenómeno óptico atmosférico más hermoso de la tierra: no sólo puebla los cielos con su intangible belleza, sino que está presente en la naturaleza de múltiples formas. ¿Dónde se puede encontrar? ¿Es posible reproducirlo a voluntad?
"El arco iris es la auténtica bandera del planeta... cuando lo vemos desplegarse surcando los cielos estamos viendo el símbolo de Dios para la reconciliación. Si rindiéramos más honores a esta bandera que a las de colores que simbolizan las alianzas nacionales, nuestro mundo sería un lugar mucho mejor para vivir. Recordemos esto siempre que veamos un arco iris y sintámonos libres para izar la bandera del planeta siempre que deseemos". Así se expresó Fred Stern durante la ceremonia para la paz y la unidad mundiales celebrada en 1996, donde con la colaboración del sol y de los bomberos desplegó un arco iris gigante por encima del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Aunque el arco iris de este artista medioambiental (ver recuadro) no fuera "natural" la magia de la ceremonia estaba asegurada. No podía ser de otra forma en el caso de un fenómeno óptico tan bello, además de singular y cambiante. ¿Acaso no resulta cuanto menos curioso que dos observadores, uno al lado del otro, no "vean" el mismo arco iris aunque den descripciones idénticas de las impresiones visuales que el fenómeno produce en ellos? No es menos rara la sensación que produce de alejarse a la misma velocidad a la que se aproxima el espectador, pero no podía ser de otra forma: como todos los efectos ópticos carece de entidad física y sólo existe como imagen momentánea en el ojo del observador.
Magia
y olor efímeros
El mecanismo de formación de esta maravilla natural es tan complejo
que no sorprende que fuera tan mal comprendido por los sabios antiguos. Ninguno
de ellos propuso una teoría válida que explicara científicamente
cómo se originaba el arco iris, mientras que algunos creían incluso
que "desprendía olor". Plinio, Aristóteles,
y hasta Francis Bacon (siglo XVII) así lo afirmaban, pero lo cierto
es que nunca se han hecho observaciones científicas en este sentido.
Lo más probable es que tal creencia se debiera a una asociación
errónea, ya que el arco iris suele aparecer cuando sale el sol tras la
lluvia y del ambiente se desprende un olor peculiar procedente de arbustos y
plantas, tierra mojada y aire recién lavado.
Al parecer fue el monje alemán Dietrich von Freiberg (Theodoricus)
el primero en comprender que el arco iris está causado por dos refracciones
y una reflexión dentro de cada gota de agua o lluvia, pero el manuscrito
donde explicaba su descubrimiento en la primera década del siglo XIV
no se divulgó hasta 1914. Hubo que esperar hasta que René Descartes
ofreciera en 1637 una explicación correcta de dicho mecanismo, si
bien la comprensión absoluta de la formación del arco iris no
tuvo lugar hasta 1666, año en que Isaac Newton demostró
que bajo ciertas condiciones la luz blanca se desdobla formando un espectro
continuo de siete colores (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, morado y violeta)
y un número infinito de gradaciones que el ojo humano no puede ver.
Sin embargo, no hacen falta conocimientos ópticos avanzados para disfrutar
de la magia de un fenómeno natural presente en la naturaleza de múltiples
formas. Aunque a primera vista no los descubramos, acabaremos encontrando arco
iris por doquier si sabemos dónde y cómo mirar. Además
de los arco iris atmosféricos pueden verse muchos otros al regar jardines
y céspedes, en surtidores de agua o en cascadas, en el mar cuando las
olas se estrellan contra las rocas, en la estela brumosa que dejan los barcos,
en el vapor que dejan los coches cuando atraviesan charcos o en la neblina húmeda
de las alas de los aviones. Sin duda, todo el mundo ha disfrutado alguna vez
de estos arco iris en miniatura, pero muy pocos han tenido ocasión de
contemplar la gama completa, de una variedad y riqueza insospechadas.
Arco
iris lunares
No hay "calderos de oro" donde el arco iris parece cruzarse
con la tierra, pero a veces se ven columnas verticales de luz en ambos extremos
del arco. También hay arco iris con arcos blancos que la óptica
meteorológica aún no sabe explicar del todo. Hay otros aún
más complejos llamados supernumerarios en los que se observan
franjas coloreadas debajo del color violado del arco iris. Existe incluso un
"arco iris marino", que se forma en la superficie del mar y
que también aparece a veces en las praderas húmedas, en la parte
opuesta al sol, y sobre todo hay uno muy poco conocido: el lunar.
Estos "iris" nocturnos con frecuencia son muy pálidos, quizá
por ello su efímera y sutil belleza los hace aún más misteriosos:
"Este tipo de arco iris -señala Fred Stern- aparece de
forma natural una vez cada 25 años de forma que la mayoría de
la gente no sabe que existen. Es como un arco iris fantasmal con colores pasteles.
Resulta totalmente mágico".
Tan raro es este arco iris lunar que ni siquiera los meteorólogos
lo ven con frecuencia. M. Renon (1871), por ejemplo, sólo lo observó
tres veces en su vida a pesar de estar siempre contemplando los cielos. Por
su parte, su amigo el astrónomo francés Camille Flamarion,
a quien debemos esta información, sólo lo vio una vez: "He
tenido ocasión de comprobar que la luz de la Luna puede engendrar un
fenómeno análogo al arco iris solar, aunque menos intenso. Fue
una noche de primavera en Compiegne. Era el 9 de mayo de 1865, a las diez y
media de la noche. Era la víspera del plenilunio; el astro estaba a 60º
de altura sobre el horizonte oriental. El arco iris lunar se manifestaba en
el oeste con una gran limpieza de tonos. Se distinguían los siete colores
prismáticos en su orden normal... El día había sido tempestuoso,
y un pequeño chaparrón acababa de regar el jardín, lo cual
había elevado a la atmósfera los perfumes de las lilas y de los
alhelíes, y daba un atractivo particular a aquella dulce noche del mes
de María".
El navegante Américo Vespucio (1501) fue más afortunado
que Flammarion, ya que en sus cuadernos de bitácora se lee que observó
muchas veces "el iris durante la noche", además de meteoros
raros en el antiguo continente.
Es una pena que la mayoría de los fenómenos ópticos más
bellos que pueden contemplarse en la tierra tengan lugar en el mar, en las más
elevadas cimas montañosas o en los polos terrestres y, por tanto, sólo
algunos testigos privilegiados como marinos, astrónomos, exploradores
o viajeros tienen la oportunidad de maravillarse contemplándolos. Quizá
la solución para verlos con más frecuencia sea "crearlos
artificialmente". No es factible reproducir auroras boreales, por ejemplo,
pero sí podemos crear arco iris de todos los tamaños.
En su empeño por imitar artísticamente a la naturaleza, Fred Stern
también "crea" arco iris en escenarios nocturnos: "
Hice un arco iris lunar para el Conferencia árabe israelí en un
pueblo beduino en las montañas sobre Ahifa y otro en el campamento veraniego
Sundown de Nueva York donde se alojan niños con una deficiencia genética
que les impide exponerse a la luz diurna".
Sanos o enfermos los niños siempre se deleitan ante la vista de los
arco iris, pero no siempre hay artistas como Stern para ofrecérselos,
y muchas veces no es posible verlos cuando deja de llover y sale el sol. ¿Qué
tal si les enseñemos cómo hacerlos mientras se refrescan regando
el jardín?
Para tal fin deberán ponerse de espaldas al sol con una manguera que
tenga una boquilla de aspersión o poniendo los dedos en el extremo. Si
echan el chorro rociando su sombra mientras agitan la manguera verán
un arco iris completo. Si sólo ven la mitad izquierda deberán
echar más agua hacia la derecha. Si sólo ven la mitad derecha,
deberán hacerlo al contrario. Si lo hacen con amigos podrán correr
debajo del arco y si se acercan lo bastante se mojarán pero podrán
ver el arco completo flotando enfrente de sus caras.
Cuando hayan aprendido a hacer sus propios arco iris se darán cuenta
de que estamos siempre rodeados de ellos. Lo único que hace falta es
hacerlos visibles.
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ARCO IRIS PARA LA PAZ Hace
más de quince años que el artista medioambiental Fred
Stern se dedica a formar arco iris de tamaño natural en ceremonias
de apoyo a la humanidad y al planeta. Por dicho trabajo ha recibido cinco
galardones del National Endowment for the Arts y numerosas subvenciones
de organismos locales y privados en apoyo de su trabajo. Aunque sus arco
iris han sido vistos en algún país de habla hispana (México,
1999), todavía son desconocidos en España. Tal vez haya
llegado el momento de hacerlo participar en alguna ceremonia oficial contra
el terrorismo o para apoyar a las víctimas del cáncer, el
sida o cualquier otra causa social. |
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ESCALERA A LOS CIELOS Aunque
los pueblos de la tierra tienen diferentes creencias y formas de ver y
comprender las mismas cosas, en lo relativo al arco iris podría
decirse que, salvo contadas excepciones, hay "consenso": todos
reverencian la magia de su belleza y le adoran como el símbolo
más hermoso del poder infinito del Dios creador. MÁS
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