CONTROL
DE LA CONCEPCIÓN POR MÉTODOS NATURALES
(publicado en la revista Año Cero, nº 111, octubre 1999,
páginas 83-85).
© Isabela Herranz
Iniciarse en el autodescubrimiento del propio cuerpo y valorar el misterio de sus ciclos reproductores todavía es una aventura pendiente para muchas mujeres. Pero, ¿qué mejor liberación que poder disfrutar del amor sin depender de los métodos químicos y mecánicos de control de natalidad?
Aunque
en los últimos treinta años se ha avanzado mucho en la investigación
de los métodos naturales de anticoncepción, la importancia y eficacia
de los mismos no suele divulgarse suficientemente. Por regla general los centros
de planificación familiar y las publicaciones especializadas en esta
materia los desvirtúan haciendo hincapié en sus dificultades y
descartándolos sin siquiera explicar cómo funcionan, mientras
conceden prioridad a métodos como la píldora y los dispositivos
intrauterinos a pesar de precisar control médico y de sus peligros potenciales.
No sorprende que ante la desvalorización social de los métodos
naturales de anticoncepción muchas mujeres se dejen manipular por los
especialistas médicos que colocan dispositivos intrauterinos o esterilizan
quirúrgicamente o que sucumban a la exitosa campaña de propaganda
orquestada por la industria farmacéutica que vende millones de envases
de píldoras anticonceptivas. Muchas ignoran, sin embargo, que el uso
de un anticonceptivo tan extendido y socialmente aceptado como la píldora
las condena a una vida de riesgos para la salud y a una muerte prematura.
A pesar de haber sido responsable de la pretendida liberación sexual
de las mujeres desde los años sesenta, la píldora es mucho más
nociva de lo que se dice oficialmente (ver recuadro) y por desgracia, las más
jóvenes -precisamente las más vulnerables- inician con frecuencia
su vida sexual con ella, sin plantearse siquiera que hay alternativas mucho
más saludables e igualmente eficaces si se aplican adecuadamente. ¡Qué
alto precio tienen que pagar en cuanto a salud física, emocional y mental
para asegurarse la anticoncepción sin dejar de tener una vida sexual
plena! ¡Qué cruel alternativa para algo tan íntimo, natural
y liberador como amar!
Si se hiciera suficiente propaganda de los métodos naturales y se educara
a las mujeres desde niñas a tomar conciencia de su cuerpo y a conocerlo
más profundamente, éstas podrían evitarse la insatisfacción
y el perjuicio fisiológico que entraña el empleo de los métodos
químicos de control de la natalidad. Ciertamente existe la alternativa
de métodos de barrera como los diafragmas, los espermicidas de baja toxicidad
y los preservativos, que no producen los graves efectos de la píldora
ni los efectos irreversibles de la cirugía, pero su uso prolongado provoca
alteraciones en la flora vaginal, resta sensibilidad y espontaneidad y son altamente
insatisfactorios a la larga.
Anticoncepción
natural
Dado que el cuerpo y la psique de la mujer están íntimamente
entrelazados con los ciclos de la vida, lo primero que debería plantearse
una mujer en edad de concebir es por qué los médicos han de tener
el monopolio del funcionamiento de su cuerpo cuando ella puede acceder directamente
al mismo observando y aprendiendo a interpretar las fases fértiles y
no fértiles de sus ciclos reproductores. Una mujer que aprende a detectar
signos "subjetivos" de ovulación como los cambios que se producen
en la mucosidad cervical y en el cuello de la matriz, que advierte los dolores
localizados en el bajo vientre y la tensión en las mamas y sueña
con animales o flores durante esos días, y que junto a éstos estudia
otros datos "objetivos" como la temperatura basal y los cambios en
la saliva (fácilmente observables con el Ovulator, aparato de
venta en farmacias), puede prevenir la concepción con un índice
de seguridad tan elevado como la píldora o bien asegurarse del mejor
momento para concebir si así lo desea. Al principio el aprendizaje requiere
paciencia y disciplina, pero los beneficios a corto y largo plazo son inapreciables:
la mujer podrá vivir su sexualidad de forma completamente natural, libre
de controles médicos, sin la incomodidad y continua dependencia de los
métodos de barrera, los peligros de la píldora o la castración
que supone someterse a una ligadura de trompas.
También puede apelar a la comprensión del hombre y compartir con
él la responsabilidad de la anticoncepción, pero ¿cuántos
hombres están dispuestos a colaborar en este sentido, sobre todo si sus
relaciones son esporádicas? Tampoco puede decirse que el hombre tenga
muchas opciones saludables a las que recurrir.
¿Anticoncepción
masculina o femenina?
Aparte del empleo del preservativo -que no pasa de ser una solución
de urgencia por buena que sea-, la práctica de la vasectomía se
visualiza con frecuencia como la mejor solución para el control de la
concepción en las parejas estables que ya tienen hijos y no desean tener
más. Sin embargo, si los hombres liberales y abiertos que optan por someterse
a esta operación quirúrgica para relevar a sus esposas -todavía
en edad de concebir- de una responsabilidad que entienden debe ser compartida
hablaran antes con otros hombres que han pasado por el trance, probablemente
se desanimarían. A pesar de lo que digan los médicos, todo hombre
que se ha hecho una vasectomía experimenta un importante declinar de
la libido y si a esto se añade que los hombres que se animan a tal operación
normalmente han rebasado los cincuenta años, los resultados suelen ser
devastadores para su ego y en general para su vida amatoria, ya que muchas mujeres
pierden el interés sexual por sus maridos cuando ya no hay peligro de
que las deje embarazadas. Eso sí, en la actualidad la vasectomía
ya no es irreversible como lo era hace unos años. Ahora el hombre vasectomizado
puede ser padre sin tener que volver a pasar por el quirófano si se le
extrae esperma de los testículos mediante una biopsia para luego fecundar
a la mujer con una inyección intracitoplasmática. ¡Sugerente
perspectiva para el futuro padre y para la mujer que desea concebir!
¿No ofrece la ciencia otras soluciones anticonceptivas menos agresivas
para el hombre? La inyección de testosterona para reducir la producción
de espermatozoides en el hombre se ha perfilado hasta ahora como otro de los
métodos más eficaces para evitar la concepción. Los efectos
son además reversibles, puesto que cuatro meses después de interrumpir
el tratamiento, el hombre recupera el nivel normal de espermatozoides. El mayor
inconveniente -en apariencia- es que en el 10-15% de los casos la reducción
de la espermatogénesis afecta a la libido. Otras posibles repercusiones
en la psique y la fisiología masculinas no se han divulgado todavía
suficientemente.
Otras drogas de reciente experimentación son aún más inquietantes.
La píldora Nofértil, por ejemplo, probada con una eficacia
del 96% al 98% en los últimos años en diversos países de
África, Asia y América Latina, no es inocua: el 10% de los hombres
que la tomaron no recuperó su fertilidad cuando dejó de tomarla
y las posibilidades de que el hombre quedé definitivamente estéril
si la toma durante períodos prolongados es casi segura.
Ante tantos inconvenientes y riesgos no parece nada desdeñable que siga
siendo la mujer quién opte por comprender el funcionamiento de su cuerpo
y sus ciclos reproductores para saber cuándo puede tener relaciones sin
peligro de un embarazo y sin riesgos para su salud.
Sin embargo, para conseguir tal logro e impedir la explotación de la
salud de mujeres y hombres no sólo hace falta que unas y otros tomen
conciencia del problema, sino que se generalice la difusión de los métodos
llamados naturales y se creen grupos oficiales de asesoramiento y enseñanza.
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LA FALSA PANACEA DE LA PÍLDORA ANTICONCEPTIVA En
las últimas cuatro décadas, aproximadamente el 90% de las
mujeres occidentales en edad de concebir ha elegido la píldora
como método anticonceptivo preferido en alguna época de
sus vidas. ¿Están suficientemente informadas de los devastadores
efectos sobre el organismo que tiene esta droga? Después de 40
años de experimentación, ahora empieza a reconocerse que
las hormonas esteroides empleadas en la fabricación de este producto
son altamente peligrosas para la salud. Sin embargo, son escasos los médicos
que avisan a sus pacientes de los muchos riesgos y problemas potencialmente
graves asociados con la píldora. |
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METODOS ANTICONCEPTIVOS NATURALES Puesto
que la mujer sólo es fértil durante aproximadamente una
semana en un ciclo de cuatro, lo único que tiene que hacer es aprender
a determinar esos pocos días de cada mes y evitar el coito sin
protección durante los mismos, ya sea absteniéndose o utilizando
algunos de los métodos de barrera. Para tal fin tiene a su alcance
diversos métodos naturales fiables, pero es un error pretender
utilizar uno solo: es preciso combinarlos inteligentemente para que la
eficacia sea total. |
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METODOS NATURALES INEFICACES -Coito interrumpido, lactancia y lavado vaginal: Ninguno de estos métodos es seguro. En el coito interrumpido no hay que olvidar que antes de la eyaculación se expulsan gotas cargadas de espermatozoides. Durante la lactancia pueden producirse ovulaciones espontáneas, aunque no haya menstruaciones. El lavado vaginal después de la eyaculación no impide el ascenso de los espermatozoides hacia el interior del útero. |
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MÉTODOS DE BARRERA Un
conocimiento profundo de la fisiología del ciclo femenino permite
reducir considerablemente el uso de estos métodos, menos agresivos
que la píldora y la cirugía, pero bastante incómodos
e insatisfactorios. A pesar de todo son una solución relativamente
inocua para los días fértiles en que se desea mantener relaciones
sexuales. |
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MÉTODOS QUIRÚRGICOS -Ligadura
de trompas (para la mujer): Se efectúa con anestesia general.
Se cortan las ligaduras y/o ligan las trompas de Falopio para impedir
que el óvulo llegue desde el ovario al útero. Si la mujer
no está del todo convencida puede provocar trastornos psicológicos. |
BIBLIOGRAFÍA:
Amor y vida: todos los métodos naturales de control de la concepción. Monográfico nº 10 de Integral.
Billings, John: Regulación natural de la natalidad; método de la ovulación, Editorial Sal Terrae, Guevara, 20, 39001 Santander.
Elia, D. y Doucet, G.: La mujer y su cuerpo, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1980.
Sellman, Sherrill: "A bitter pill to swallow, the oral contraceptives betrayal", revista Nexus, volumen 4, números 3 y 4, junio-julio 1997 y agosto-septiembre 1997.