REAPRENDER
A VER
(publicado con el título “Mírate a los ojos”
en la revista Año Cero, nº 106, mayo 1999, páginas
94-98).
© Isabela Herranz
Con frecuencia se cree que los trastornos de la visión son irreversibles, pero según demuestra la experiencia de muchas personas que se han negado a aceptar esta visión pesimista e inexorable, es posible corregirlos de forma natural. Para ello sólo hay que "reaprender a ver".
Aunque muchas personas de culturas no industrializadas ven perfectamente hasta incluso los noventa años, las afecciones oculares van en aumento en todos los países industrializados. En España, por ejemplo, se estima que hay alrededor de 10 millones de miopes, 6 millones de hipermétropes y 16 millones de présbitas, sin contar patologías graves como las cataratas, el glaucoma o el desprendimiento de retina, también muy elevadas entre la población. Por desgracia, la actitud general frente a estas afecciones es creer que son irreversibles, pero si los huesos rotos, las quemaduras y otros órganos enfermos se curan, ¿por qué hemos de creer que la vista, el sentido de percepción más importante que tenemos, es la única parte del cuerpo humano que no puede sanarse a sí misma?
Microcirugía:
milagro a corto plazo
La experiencia de miles de personas que se han recuperado de diversas afecciones
oculares mediante la reeducación ocular demuestra que la forma del ojo
se puede modificar sin tener que recurrir a operaciones quirúrgicas de
alto coste y sobre todo de dudoso resultado a largo o corto plazo. Sin embargo,
la creciente práctica de la queratectomía fotorrefractiva
y la Lasik (láser in situ queratomileúsis) está
contribuyendo a reforzar la idea de que la mejor forma de librarse de las prótesis
es recurriendo a la microcirugía, un método que parece infalible
porque permite programar las intervenciones con ayuda informática y realizar
cortes con décimas de milímetro de precisión.
Si a pesar de su elevado coste la microcirugía se ha hecho popular es
debido a que además de "rápida" apenas entraña
molestias, no precisa anestesia general y el paciente recién operado
se va a su casa inmediatamente después. No es de extrañar que
la demanda de estas operaciones -unas 50.000 en 1998- sea cada día mayor.
Los cirujanos oftalmológicos estiman que dentro de pocos años
esta opción será la más utilizada por los afectados de
ciertos trastornos oculares. Se afirma que el resultado de estas intervenciones
es definitivo, pero aproximadamente un 80% de personas operadas ha podido comprobar
que no es así: el problema sólo se corrige temporalmente, ya que
al cabo de algunas semanas, meses o años se suele volver a la visión
borrosa original. Este "retroceso" es fácil de explicar según
el oftalmólogo Bruce May: "Estas técnicas mejoran
la agudeza visual hasta el punto de no necesitar gafas, pero no cambian el problema
básico de la miopía, solamente el estatus refractivo. La persona
sigue teniendo miopía y sigue sujeta a los riesgos de la misma".
Por su parte John Selby, autor de la Guía completa para el
cuidado y recuperación de la vista, atribuye a factores psicológicos
el elevado porcentaje de fracasos de la microcirugía: "Si de niños
elegimos conscientemente emborronar nuestra visión, los intentos médicos
de corregir la condición se complicarán con la reacción
emocional que viola la decisión original del organismo de generar una
visión borrosa. Cuando llevamos gafas nos estamos ocultando detrás
de nuestras muletas. Cuando la cirugía elimina ese aislamiento, y la
persona no está preparada emocionalmente para el retorno repentino a
la percepción directa y clara, se producirán traumas y usualmente
un nuevo desarrollo de la condición de miopía".
Así pues, parece que si la cirugía no va acompañada de
una terapia psicológica y de técnicas de reeducación ocular
los antiguos problemas reaparecerán. En vista de ello quizá la
propuesta de los partidarios de la recuperación natural sea mucho más
rentable a la larga.
Adiós
a las prótesis
Mejorar la visión naturalmente es una transformación interna,
no un tipo de tratamiento o cura procedente del exterior: sólo cuando
se decide conscientemente ver de nuevo con claridad y se rompen los hábitos
inconscientes que mantienen la contracción emocional y la distorsión
física puede tener lugar la recuperación visual. Para tal fin
es preciso tomar conciencia de que dichos defectos están más relacionados
con los hábitos perceptivos desarrollados en la niñez a causa
de distorsiones emocionales y condiciones ambientales generadoras de estrés
que a factores genéticos.
Además de los malos hábitos de visión adquiridos a temprana
edad y perpetuados a lo largo de la vida, no hay que olvidar que las gafas graduadas
son otra interferencia para recuperar la visión. Sin duda lo ideal sería
"eliminarlas": "El mejor enfoque mientras se está mejorando
la visión es descartar las gafas permanentemente", postulaba William
H. Bates. Sin embargo, también señaló que cuando esto
es inviable por nuestras necesidades de vida, pueden utilizarse unas gafas de
"transición" que permitirán a sus ojos acomodarse al
cambio sin impedirle conducir y trabajar segura y cómodamente durante
el proceso, aunque este se prolongue más tiempo. No olvide que si sus
gafas tienen pleno poder corrector, estará imposibilitando cualquier
esfuerzo de mejora, según exponen los defensores de la reeducación
ocular como R. M. Kaplan: "En mi investigación sobre el cansancio
y la doble visión, he comprobado que en un 75% de veces la prescripción
de lentes muy graduadas para la miopía y el astigmatismo altera la forma
de coordinar los ojos... He descubierto que, reduciendo la graduación
de las lentes correctoras, los ojos trabajan más coordinados".
Al principio no podrá "arrojar las gafas" sin más, pero
sí intentar no depender tanto de ellas para todo. Empiece por no utilizarlas
en casa y siempre que el entorno le resulte familiar. Siempre que lleve gafas
más flojas y vaya incorporando hábitos correctos de visión
mientras las lleva tendrá éxito. Si no ha tirado gafas antiguas
más flojas sáquelas de nuevo y vuelva a usarlas. Las lentillas
están desaconsejadas por completo en este proceso.
Si está interesado de verdad en mejorar su visión, busque un óptico
"neutral" que le apoye incondicionalmente y le haga gafas más
flojas a medida que las vaya necesitando. El estudio de libros especializados
es asimismo necesario, pero sobre todo es aconsejable que, al menos en las primeras
fases, busque un profesor del método Bates que le enseñe los hábitos
y principios claves de la visión natural.
¿Cuánto tiempo puede tardarse en mejorar la visión? Depende
por completo del individuo, pero con frecuencia es necesario continuar la práctica
durante semanas y meses. Cuando se produce la mejora esta es permanente. No
es necesario cambiar de costumbres ni perseguir un programa rígido de
ejercicios ritualizados: basta con adecuar ciertas prácticas de una forma
diaria para mantener la vista fuerte y robustecida.
La
vigencia de William H. Bates
A finales del siglo XIX, William H. Bates, oftalmólogo y cirujano
ocular, descubrió los principios y hábitos de la visión
clara y natural. Profundamente insatisfecho con el resultado de los tratamientos
sintomáticos usuales, Bates consiguió demostrar tras muchos años
de investigación que los músculos de los ojos se relajan cuando
se reaprenden hábitos correctos de visión. Los estudiantes de
medicina de la Post-Graduate Medical School and Hospital de Nueva York
a los que Bates enseñó el método se beneficiaron de sus
descubrimientos. A Bates, en cambio, le costó su puesto de trabajo en
dicha facultad.
A pesar del tiempo transcurrido su método no sólo no ha perdido
vigencia, sino que ha servido de ejemplo e inspiración para muchos investigadores
posteriores como Janet Goodrich o Thomas R. Quackenbush, profesores
de higiene ocular y autores de excelentes libros para todo aquel que desee trabajar
de forma autodidacta. Es lamentable que un conocimiento tan valioso y necesario
como el saber ver no se difunda en la escuela, uno de los primeros ámbitos
donde el niño suele empezar a deteriorar su visión.
Afortunadamente, existen algunos centros de este tipo en diversas ciudades de
nuestra geografía. Asimismo, se van incorporando en los colegios y empresas
programas de educación visual para combatir el cansancio visual, pero
por desgracia estas iniciativas son muy escasas todavía.
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NORMAS BÁSICAS DE HIGIENE VISUAL Luz: |
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PRESBICIA: EL MITO DE LA VEJEZ Cuando
el ojo no puede ver bien de cerca, aproximadamente después de los
cuarenta años, se dice que la persona tiene presbicia (vista cansada)
y este defecto se considera resultado del proceso natural de envejecimiento.
Afirmaciones como las siguientes se leen con frecuencia en revistas médicas
españolas de actualidad: "No sólo las personas con
defectos visuales, sino todo el mundo, terminan sufriendo vista cansada.
No hay que preocuparse: la vista cansada no es una enfermedad, en realidad
es ley de vida... La única corrección posible es
la utilización de gafas con una lente positiva que permita al ojo
enfocar correctamente la imagen en la retina". |
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¿SON DAÑINAS LAS PRÓTESIS? La
moderna industria óptica comenzó en la década de
1780 y veinte años después la fabricación de gafas
se había convertido en un negocio muy rentable. Desde entonces
esta industria no ha frenado su avance. Sin embargo, es preciso plantearse
si las gafas o las lentillas son una solución idónea a los
problemas de visión como la miopía, el astigmatismo o la
presbicia. |